Misa en la Sagrada Familia por las víctimas y la concordia

  • Los Reyes, Rajoy, Puigdemont y Colau han asistido. El arzobispo de Barcelona llama a buscar paz y unión, porque "la división corroe y destruye".

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Una misa solemne en la Basílica de la Sagrada Familia, con la asistencia de los Reyes de España y de los más altos representantes de las Administraciones, ha servido hoy para recordar a las víctimas de los atentados e invocar a la sociedad a permanecer unida y a buscar "la paz y la concordia".

El arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, que ha oficiado la misa, ha llamado a la sociedad a actuar como "artesanos de la paz" y a estar unidos, porque "la unión nos hace fuertes y la división nos corroe y nos destruye".

El cardenal ha pedido unidad para poder mirar al futuro con esperanza, en presencia de Don Felipe y Doña Letizia y una amplia representación de autoridades de todos las Administraciones, con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el jefe del Ejecutivo catalán, Carles Puigdemont, a la cabeza, así como con la presencia de miembros de otras confesiones religiosas, como la musulmana.

"Éste es un hermoso mosaico. Todos unidos con el objetivo común de la paz, el respeto, la fraternidad y el amor solidario", ha asegurado Omella en una basílica a la que han accedido más de 1.800 ciudadanos, que han guardado largas colas a primera hora de la mañana.

Entre los presentes, destacaban, además del presidente del Gobierno y de Puigdemont, la vicepresidenta del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría; la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau; el presidente y el primer ministro de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa y Antonio Costa, respectivamente; el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo; y, entre otros, el vicepresidente catalán, Oriol Junqueras.

Antes de entrar en el templo, en la escalinata de la fachada del Nacimiento, el Rey, Rajoy y Puigdemont han intercambiado unas palabras; escena de intercambio de opiniones en privado que también se ha visto a la salida entre Junqueras y Sáenz de Santamaría.

Entre los asistentes se encontraba, asimismo, el expresidente de la Generalitat Artur Mas, así como representantes de los diferentes partidos políticos, de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y de los Mossos d'Esquadra, para mostrar su solidaridad con las víctimas.

La zona de la Sagrada Familia, uno de los monumentos de Barcelona que recibe más turistas, ha quedado cerrada a la circulación para garantizar la seguridad y la misa se ha desarrollado en medio de un importante despliegue policial en el exterior.

Posteriormente a la celebración religiosa, los Reyes han agradecido a Barcelona y a Cambrils (Tarragona) su ejemplo, solidaridad y fuerza a la hora de "superar los momentos de dolor vividos tras los atentados, que don Felipe y doña Letizia han "sentido y compartido" estos días.

En un mensaje a través de la cuenta oficial de Twitter de la Casa del Rey, Don Felipe y Doña Letizia han escrito: "Hemos sentido y compartido el dolor, la solidaridad, la fuerza y el ejemplo para superar estos momentos. Gracias Barcelona. Gracias Cambrils".

Otro de los puntos clave en el que los políticos y ciudadanos han podido expresar su solidaridad con las víctimas de los atentados de hace tres días es el Ayuntamiento de Barcelona, en donde más de 4.500 personas han firmado ya en el libro de condolencias habilitado por el consistorio barcelonés.

Ante el interés que ha levantado esta iniciativa y que se hace evidente con las largas colas que se forman en el Ayuntamiento, el consistorio ha decidido abrir también un libro digital para que puedan hacer su aportación todos aquellos que no pueden acercarse físicamente.

Además, se han ampliado los días para firmar en el libro y el consistorio permitirá que se acerquen los ciudadanos hasta el viernes próximo, con horario de 10 a 20 horas.

Por allí han pasado dirigentes como el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, y su homólogo italiano, Angelino Alfano, tras pasar por La Rambla para realizar una ofrenda floral a las víctimas del atentado del pasado jueves, que dejó 13 muertos, entre ellos dos italianos, y más de un centenar de heridos.

También ha acudido la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, que ha asegurado que ha ido a Barcelona en un acto de "hermanamiento y solidaridad" y ha añadido: "Quiero estar con vosotros, con Barcelona y Cataluña; os quiero y sé que estáis sufriendo".

También La Rambla de Barcelona, en donde los terroristas mataron a 13 personas atropellándolas, ha seguido viviendo muestras espontáneas de ciudadanos anónimos que se han acercado para rendir homenaje a las víctimas.

Setenta y dos horas después de los atentados, este emblemático paseo de Barcelona intenta volver a la normalidad, aunque los improvisados mensajes, los puntos de ofrenda y las infinitas muestras de solidaridad lo hacen prácticamente imposible.

El ya instaurado como lema, 'No tenim por' (No tenemos miedo), se sigue repitiendo en todos sus rincones: en el suelo, escrito con tizas de colores, en los carteles colgados de las farolas o en las muestras de solidaridad plasmadas incluso con mensajes escritos en los árboles de todo el paseo.

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