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Álvarez se proclama el mejor defensor de Andalucía

  • El líder de CA remonta con el discurso nacionalista del agravio frente a otras regiones · Paga la novatada al principio

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Julián Álvarez, candidato a la presidencia de la Junta por Coalición Andalucista, no aprovechó ayer todas las oportunidades que le brindaba el único debate a cuatro de las elecciones autonómicas. El secretario general del PA recordó nada más comenzar el pleito televisivo que es el único nuevo candidato de los comicios y en el plató, quizá por ello, se le notaron menos tablas que a sus contrincantes. Álvarez pagó la novatada sobre todo en la primera hora de debate. En el último tercio remontó y lo que se perfilaba como un desastre se quedó en ocasión malograda.

En el otro hecho que jugó en contra de Álvarez ninguna responsabilidad se le puede atribuir. Chaves, Arenas y Valderas le ignoraron bastante y se atendieron más entre ellos. El resultado fue una sensación de vacío en el peso de la contienda.

Un detalle en apariencia superficial demostró el cambio que experimentó durante la noche el aspirante andalucista. Hasta la pausa, y al contrario que sus rivales, apareció con la chaqueta abrochada. Volvió del descanso con la prenda abierta y el efecto se notó.

El Álvarez de la chaqueta cerrada arrancó nervioso. Domina la oratoria, pero le falló la puesta en escena. En el turno inicial hizo mal en asumir que la gente no le conoce y chirrió ser el único que dedicó ese espacio para presentarse a sí mismo y a su coalición. Miró demasiado al moderador mientras hablaba. Le faltó aplomo y agresividad y tardó en ajustar el foco.

Tal y como se desarrolló el debate, a Álvarez le hubiera ido de maravilla ser el agitador del asunto, pero, lejos de eso, llegó a decir, tras pedir el moderador no superar el límite de tiempo, que él estaba siendo el más respetuoso. Esa imagen de chico bueno, sin su ironía, no funcionó.

Álvarez aprobó y reaccionó en el bloque de Andalucía en el Estado de las autonomías. El discurso del nacionalismo se fortalece con el concepto de agravio frente a los otros y ahí el candidato de CA supo lucir su producto de que su opción es la única que defenderá a la región en Madrid y que luchará por obtener los mismos beneficios que, sobre todo, Cataluña. A esas alturas del debate Álvarez se soltó, fue más vehemente e incluso concitó más la atención de sus contrincantes. En más de una ocasión, por cierto y a raíz de Arenas, se le identificó con el PP, con consecuencias imprevisibles.

Un debate televisivo no está abonado para las propuestas, pero se echó en falta en Álvarez más carga de profundidad. Sobre vivienda llegó a subrayar que hace falta "intervenir e invertir".

El principal mensaje que trasladó el andalucista fue que representa la opción de futuro frente al pasado del bipartidismo. Que su coalición es la alternativa para el "cambio" que necesita Andalucía. En el turno final Arenas le pisó la idea, lo que no le fue demasiado bien al andalucista.

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