"Queremos unos principios de derecho global para toda la humanidad"

-Garrigues, Cuatrecasas y Uría, el triunvirato español de la abogacía, son la mejor y casi única respuesta al formidable yugo anglosajón en la liga de las ciencias jurídicas. ¿Cuáles son los elementos de ese éxito?

-En España, la profesión de la abogacía se ha modernizado de una manera admirable y tiene una estructura muy fuerte. No hay otro país con un diseño del mercado jurídico comparable. Pero el mundo anglosajón nos saca una gran distancia. Es una industria, en términos de rentabilidad económica y de capacidad mundial, muy fuerte. La lucha contra esa otra liga va a ser muy complicada: tienen el inglés y un sistema jurídico, el common law, que es el que prevalece. Si me pregunta qué 20 firmas cumplen en el mundo un papel global, le diría que 15 ó 16 serían anglosajonas.

-¿Cómo se plantea Garrigues su estrategia de expansión? Atacar los nichos de negocio anglo es bastante complicado, pero está también Asia. En la India han cerrado un pacto de colaboración con un despacho local.

-Tenemos que ir con calma. Garrigues no puede estar en todos los sitios del mundo. En Kazajstán, por ejemplo, tenemos poco que hacer. Debemos ir de la mano de las inversiones españolas. Por eso acudimos a China o Marruecos o a Londres o al Este de Europa. En el resto de países no tenemos la fuerza de un despacho anglosajón, y lo reconocemos humilde y pragmáticamente. La economía española no es como la americana.

-¿Cómo capea la crisis Garrigues? ¿Siguen ganando?

-Seguimos creciendo. Hemos hecho lo que todo el mundo tiene que hacer en estos casos: reducir gasto, generar más capacidad de trabajo, mejorar la productividad e innovar y buscar nuevos mercados y nuevos nichos. Creemos que podemos superar la crisis bien, pero que nadie crea que no nos está afectando.

-Pero en la industria legal siempre se produce un juego de equilibrios, una redistribución de los flujos y los clientes, cuando llegan los malos tiempos, ¿no?

-Tenemos una masa crítica y un equilibrio de departamentos que te permiten compensar las bajadas de unos con las subidas de otros. Con las crisis crecen laboral, litigios, fiscal... y bajan los mercantiles clásicos. Pero no somos inmunes a la crisis bajo ningún concepto.

-¿Carbura Garrigues-Andalucía?

-El desarrollo ha sido espectacular en todos los sentidos. Estamos especialmente satisfechos con nuestra división allí.

-Usted siempre habla de un mercado global al que le falta un derecho global.

-De eso trata New Global Law (el libro destaca junto a su mesa de trabajo). Para que la globalización sea correcta, civilizada y solidaria necesitamos instituciones globales serias y eficaces. La ONU es lo que es. No estaría mal que en el momento de la crisis financiera hubiera habido una institución global financiera. Defendemos el concepto de un derecho global sin ser utópicos: vamos a trabajar en principios básicos, desde 10 hasta 2.000, me da lo mismo, de manera que haya la sensación de que son aplicables a toda la humanidad. Estamos trabajando en la modernización del derecho islámico, del derecho marxista, desde la cátedra de Derecho Global en la Universidad de Navarra.

-¿Hacia dónde va el derecho?

-Hace poco, el derecho medioambiental no existía. Tampoco el comunitario. Ahora estamos con biomedicina y biotecnología, donde hacemos un esfuerzo titánico. El derecho tiene que crecer con la sociedad. Me preocupa que la abogacía española en su conjunto, incluidos nosotros, no está haciendo el suficiente esfuerzo para tener posiciones sólidas en dos desarrollos: el científico y el tecnológico (hablo de internet, donde se están produciendo delitos como pedofilia o contratos falsos y donde hay un mundo nuevo en materia de propiedad intelectual). Que nadie tenga miedo a una parálisis del mercado jurídico: siempre habrá nuevas posibilidades. Incluso ahora se ha puesto de moda el low cost en el servicio jurídico. Me parece que es un área de desarrollo muy espectacular e interesante a la que no renunciamos en absoluto.

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