Fútbol l Tercera División

Premio al empuje amarillo

  • El Cádiz B empata en el tiempo añadido tras ser el dominador, en la segunda parte, de un partido en el que Los Palacios se dedica exclusivamente a defender

A los jugadores del Cádiz B y a los de Los Palacios habría que darles un premio por soportar el infierno que, meteorológicamente hablando, vivieron ayer sobre el césped del campo número 1 de El Rosal. La lluvia, más intensa y acompañada de viento en la segunda parte, apenas permitió mantenerse en pie con unas mínimas condiciones y privó al filial amarillo de desplegar su mejor juego. No obstante, el empuje del equipo de Raúl Procopio encontró su recompensa cuando el tiempo había sobrepasado el minuto 90, en un córner que Weto acertó a mandar a la red cuando los sevillanos se las prometían felices.

La primera parte apenas permitió ver alguna acción destacada, ya que la rapidez del campo provocó que se abusara del centrocampismo y del balonazo largo. Pero Los Palacios estuvo más listo al aprovechar su único ataque peligroso. En el mismo, David Narváez le ganó la espalda a la pareja de centrales y sólo tuvo que engañar en el regate a David para marcar a portería vacía.

A partir de aquí el conjunto de Asián cambió su planteamiento y retrocedió unos metros para defender la renta. Y lo hizo perdiendo todo el tiempo posible y apelando a la calidad del ex cadista Jorge Monsalvete -con más kilos de la cuenta- para tratar de sentenciar en algún contragolpe.

No estaba cómodo el Cádiz B y sufría para encontrar espacios en ataque. Tal era el atasco de la medular que los jugadores de la zaga tuvieron que cargar con la responsabilidad de buscar a Bienve y Manu Barreiro. Precisamente este último tuvo en la cabeza el empate, pero no contó con la acertada estirada de Josete. Como era complejo acercarse al área palaciega, desde lejos lo intentó a balón parado Juanje, que estuvo a punto de sorprender a Josete.

En el segundo periodo cambió la decoración y arreció la lluvia. El filial cadista quiso más el balón ante un rival que definitivamente renunció al ataque y que no se acercó con peligro al área local. Procopio pedía intensidad en pleno diluvio y Asián se encargaba de matar el partido solicitando al colegiado que detuviera el juego cada vez que un jugador de su equipo caía al césped.

Juanje enseñó los dientes más ofensivos del Cádiz B en un lanzamiento de falta que tomó el efecto contrario y acabó alejándose de la escuadra derecha de Josete. Pero el empuje amarillo era real en toda regla y la justicia futbolística apuntaba a que lo merecido era el empate. Éste llegó con los once jugadores locales dispuestos a rematar un saque de esquina que ejecutó Juanje, tocó como delantero improvisado el portero David y mandó al fondo de la portería Weto.

El filial vio la luz bajo una profunda borrasca que a punto estuvo de llevarse tres puntos que hubieran sido demasiado premio para un rácano Los Palacios.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios