fútbol TERCERA DIVISIÓN

El Cádiz B juega demasiado con fuego pero sin quemarse

  • Inmerecida victoria ante el Gerena de un líder que pasa muchos apuros

David Toro, autor del único gol, sigue atento una indicación. David Toro, autor del único gol, sigue atento una indicación.

David Toro, autor del único gol, sigue atento una indicación. / fito carreto

El líder del grupo X de Tercera División anda desorientado en los últimos tiempos y una nueva demostración del negativo estado que presenta en la actualidad se escenificó ayer por la tarde delante de su propia afición. La persecución emprendida por un Ceuta irresistible desde hace muchas jornadas está colaborando a que los jóvenes amarillos parezcan futbolistas muy diferentes a los que encandilaron a lo largo de una primera vuelta para enmarcar. Es lógico que cundan los nervios cuando se aprecia cómo se va reduciendo la enorme ventaja aquilatada en época de bonanza respecto al ahora inmediato perseguidor, pero será necesario olvidarlos en el vestuario si no se quiere poner en peligro la consecución de una primera plaza que sería oro puro de cara a encarar con una elevada cantidad de opciones la soñada fase de ascenso a la categoría de bronce.

Contra el Gerena en El Rosal solo se produjo una noticia positiva, pero de enorme importancia. El Cádiz B sumó tres puntos con los que mantuvo inalterable su aún apreciable renta de cinco sobre el conjunto norteafricano. Lo hizo de manera inmerecida pero lo hizo, a pesar de los superiores méritos del adversario.

El equipo sevillano llegaba al feudo cadista con unos números como visitante dignos de elogio. Quizá eso motivó el empleo por parte de Mere de un once inicial marcado por la abundancia de lementos que destacan más por sus virtudes en la contención que por sus aptitudes ofensivas. Parecía claro que los locales pretendían inutilizar con un centro del campo muy trabajador el juego de toque que caracteriza desde hace bastantes temporadas al Gerena.

Aún estaban ambos contendientes empeñados en adaptarse al molestísimo viento cuando subió al modesto electrónico el único gol del día. El central Moi se alió con una ráfaga de aire para mandar un balón en largo que aprovechó un David Toro velocísimo para escaparse de un zaguero y driblar al cancerbero, marcando posteriormente a puerta vacía.

La primera mitad discurrió con un Gerena incapaz de crear juego y un Cádiz B bien pertrechado para tapar al rival cualquier tipo de hueco. Con Sergio aplicando mucha inteligencia justo por delante de la línea defensiva de cuatro, apoyado por Javi Pérez y Duarte desde la posición algo más adelantada de estos, se evitó cualquier tipo de susto e incluso Manu Vallejo y Paco Olano probaron un par de veces el disparo aunque sin la potencia aconsejable.

Al regreso al rectángulo de juego tras el intermedio dio la impresión de que la tónica apenas variaba, con los locales limitándose a poner vallas infranqueables a su parcela y los visitantes negados. Sobre el cuarto de hora empezó a notarse una especie de metamorfosis que fue variando con rapidez la situación para desasosiego de unos seguidores cadistas que ya sufrieron de lo lindo hasta el pitido final.

Los anfitriones, sin saberse muy bien las causas ya que el Gerena continuaba sin dar sensación de vivir un día medianamente inspirado, dio un par de pasos atrás y eso resultó letal para oxigenar a los rojinegros, que se cambiaron la careta y empezaron a hacerse dueños y señores de la contienda, hilvanando combinaciones que poco antes ni se imaginaban.

Un chutazo de Kiki rozando un poste y otro de Rafa enviado a córner por David Gil gracias a una brillante intervención metieron el miedo en el cuerpo a jugadores y técnicos. Una contra aislada en la que Javi Navarro chutó con escasa fuerza se convirtió en el único acercamiento del líder, algo así como un oasis de esperanza, a la meta de Vallés. Enseguida volvió a vestirse de héroe David Gil, que achicó espacios con rapidez a Sergio Navarro para impedir que este obtuviera el empate.

La angustia fue máxima en los últimos minutos, pero al menos no hubo ocasiones clarísimas hasta que se rizó el rizo en la recta final del tiempo añadido. Se cumplía el minuto 96 cuando David Gil mandó a córner un intento malintencionado de Javi Medina. El saque del mismo originó un lío en el área y en la postrera acción del choque Vallés, el guardameta del Gerena, estuvo a punto de batir a su colega al chutar colocado pegado a un poste... pero por fuera.

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