Las estrellas rompen la rutina de los pescadores

  • Exitosa jornada de capturas en una 'levantá' especial en las aguas de Barbate

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Almadraberos, un oficio trimilenario que atrajo ayer hasta Barbate a lo mejor de la cocina española e internacional. Oficio, manos desnudas y piel de neopreno. El hombre contra la bestia, durante horas, con la supervivencia en juego. Más de un centenar de preciados atunes perdieron la batalla y abandonaron ayer las aguas azules del Golfo de Cádiz camino de la ultracongelación a -60º en las naves de Frialba. Los cuarenta y cinco dedos índice que salan con primor su carne roja, pendientes por un día de su caza, del agua hirviente sobre las redes, del disparador de la cámara fotográfica, del ronqueo de sus músculos. Los buzos no dan tregua y, tras dos intensas horas, vuelven al puerto base con su botín: atunes y prestigio. En cuanto a los peces, nunca un atún vivo estuvo tan cerca de la Cocina, aunque el precio haya sido la muerte.

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