Cerco policial en Los Milagros tras una pelea con disparos entre dos familias

  • Uno de los clanes, presuntamente autor de los tiros, se atrincheró en su vivienda durante más de tres horas · La Policía logró convencerlos aunque se preparó un dispositivo para irrumpir en la vivienda

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Una pelea entre dos familias residentes en la barriada de Los Milagros originó que una de ellas se atrincherara en su vivienda durante más de tres horas tras ser alertada la Policía Nacional del enfrentamiento, en que el que llegó a haber disparos. Su negativa a abandonar la vivienda y el riesgo de que hubiera nuevos tiros hizo que los efectivos policiales montaran un cerco en torno al piso para obligarles a abandonarlo. Tras tres horas de encierro, la quincena de personas que había en ese momento en la vivienda accedió a que fuera trasladada a la Comisaría para que se le tomara declaración por la reyerta protagonizada.

Los hechos se iniciaron en torno a las cinco de la tarde. Por causas que no han trascendido, dos familias residentes en Los Milagros iniciaron una pelea en la calle. Las diferencias entre ambas venía de tiempo atrás según apuntaron fuentes policiales.

Fue tal el revuelo originado por la reyerta que vecinos de la zona alertaron a la Policía Nacional de lo que estaba sucediendo. De hecho, hubo algunos testigos que aseguraron que habían oído disparos, hecho corroborado posteriormente por la Policía ya que se encontraron en la zona varios impactos de bala.

Ante la llegada de la Policía Nacional, la familia se refugió en su vivienda, ubicada en la segunda planta del bloque cuatro de la calle Virgen de la Paz. Al parecer, y según ha podido saber este periódico, algunos miembros habían venido ayer expresamente desde La Línea para participar en la pelea.

Los efectivos policiales entablaron un primer contacto con la familia para instarles a que salieran, a lo que se negaron. Es más, fuentes policiales indicaron que procedieron a bloquear la entrada con algunos muebles.

En previsión de nuevos disparos, se organizó un cerco en los alrededores de la vivienda, ya que sus ventanas dan tanto a la calle Virgen de la Paz como a Nuestra Señora de la Merced. En este dispositivo, la Policía Local colaboró cortando el tráfico en toda la barriada así como en el entorno de la Ronda del Ferrocarril.

Mientras, varios efectivos policiales armados con pistolas y escopetas se pusieron en puntos claves de la barriada ante la posibilidad de que trataran de huir del piso o de disparar.

A lo largo de las tres horas del encierro, varios integrantes de la familia se asomaron por una de las ventanas de la vivienda para dialogar con la Policía Nacional. Asimismo, varios agentes subieron en alguna que otra ocasión hasta la segunda planta del bloque para convencerlos de que desistieran de su actitud.

Ya que persistían en su negativa a salir, la Policía procedió a solicitar una orden judicial de entrada y registro. Asimismo se alertó a una unidad del Grupo Operativo Especial de Seguridad (GOES) de Sevilla para que actuara en caso de que fuera necesario asaltar la vivienda. Igualmente, se hizo gestiones para que un especialista en negociaciones de la Jefatura Superior de la Policía en Andalucía Occidental, con sede en Sevilla, se personara en el lugar.

No obstante, minutos antes de que llegaran, la familia accedió a salir por su propio pie. De uno en uno, fueron llevados por los agentes hasta distintos vehículos policiales para ser trasladados a la Comisaría. Mujeres y niños fueron llevados en furgonetas, mientras que cinco adultos fueron trasladados en coches patrulla. Según las fuentes consultadas, estos últimos se consideran los 'cabecillas' de la reyerta por lo que estaba previsto que esta noche, tras tomarles declaración, se procediera a su detención formal.

La Policía, al no haberse obtenido la autorización judicial al cierre de esta edición, no había podido iniciar el registro de la vivienda para poder hallar las armas que se habrían utilizado durante la reyerta con la otra familia.

Durante las más de tres horas que el clan estuvo atrincherado en su piso, multitud de curiosos se acercaron hasta la zona, por lo que la Policía Nacional tuvo que ampliar en varias ocasiones el cerco montado en torno a la barriada.

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