Una mansada marca el mal resultado de la última corrida del año en Cali

  • El sevillano Daniel Luque, único diestro que es ovacionado ante un encierro infumable de la ganadería de Salento

Unos mansos infumables dejaron sin opción a los toreros que actuaron en la sexta corrida de la Feria de Cali, última en el calendario taurino del año. Se lidiaron toros de Salento, terciados, cornicortos y mansos sin raza. Paco Perlaza, silencio tras dos avisos y silencio. Daniel Luque, silencio y ovación. César Manotas, que tomó la alternativa, silencio y palmas. La Feria de Cali de este año va de mal en peor. La falta de raza, la mansedumbre se agudizó con la lidia de seis toros de Salento que no dieron opciones ni en el capote ni en la muleta y rompieron así las ilusiones de toreros y público.

En la quinta de feria, el francés Sebastián Castella cortó dos orejas y abrió la Puerta Grande, en una tarde donde los toros volvieron a estrellar la disposición de los espadas. En este festejo se lidiaron toros de Puerta de Hierro, propiedad de Eduardo Estella, terciados y pobres de cara salvo el sexto. Fueron sin raza y mansos en general, aunque se dejaron en diverso grado primero, tercero y quinto. Julián López El Juli, oreja y palmas. Sebastián Castella, silencio y dos orejas. Luis Bolívar, saludos y bronca a la presidencia por no dar la oreja y palmas.

En el cuarto festejo, Castella cortó una oreja del quinto toro de la tarde en un decepcionante mano a mano con el colombiano Luis Bolívar. Se lidiaron toros de Juan Bernardo Caicedo vareados en su conjunto, desiguales de cara, que no tuvieron fijeza en los capotes y de poca duración, excepto el segundo, bueno, que se partió ambos pitones en el primer tercio de la lidia. Sebastián Castella, silencio, saludos tras petición y oreja. Luis Bolívar, palmas, silencio y silencio.

En la jornada anterior, El Juli fue el claro triunfador, al salir a hombros y cortar tres orejas ante un público entregado y partidista con esta figura del toreo, que no pisaba la plaza de Cañaveralejo desde hacía siete años. Se lidiaron toros de Ernesto González Caicedo, de distintas hechuras y nobles. Diego González, silencio y silencio. El Juli, oreja y dos orejas. Miguel Ángel Perera, saludos y ovación.

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