Talavante se quedó y triunfó

  • Alejandro Talavante, único espada que no se cayó del cartel anunciado, salió por la puerta grande tras cortar dos orejas en su primero y pinchar al quinto. Liria y Daniel Luque obtuvieron un trofeo

Pocos comienzos resultaron tan expectantes como el de ayer, el día anterior se habían rechazado por los veterinarios todos los toros que envió el titular de Vegahermosa, y eso llevó a una cascada de acontecimientos que en nada favoracen el ambiente de la Feria. Se cayó Manzanares, acto seguido, El Juli consideró el cambio de ganadería como arbitrario y decidió también no venir a Granada. Justificadas o no las ausencias, lo que es claro es que ellos se lo han perdido. ¡Pues anda que nosotros!.

El único que permaneció pegado a su compromiso, y decidió no variar su entrada en el coso granadino, fue Alejandro Talavante, y mira por dónde, triunfó, y no lo hizo de forma más contundente por sus nueve descabellos en el quinto, que es el talón de aquiles del extremeño. El murciano Pepín Liria y el sevillano y hombre de Taurotoro, Daniel Luque, cubrieron las ausencias de los 'justificados' Juli y Manzanares. Y yo que creía que los toreros toreaban lo que saliera, ¡qué inocente!.

Todo el mundo -de la empresa- protestaba la decisión de los veterinarios, y se hacían declaraciones al respecto por parte de Taurotoro que denotaban un estado de ánimo bastante alterado. Pero como siempre, el que paga el pato de los intereses de todos los sectores implicados en ver lo 'mejor' para el torero, es el pagano que acude al tendido. De acuerdo que reglamentariamente se pueden devolver las entradas en taquilla, pero ¿quién devuelve la ilusión al que quería ver a Juli y Manzanares?, y si el que tenía la entrada era la única vez que podía ir a los toros, ¿cómo lo hacemos?. Habría que tomar alguna medida para no jugar con la ilusión de la gente. Culpables o no, todos tendrían que apostar algo más por los tendidos, que su único beneficio es el respeto.

El público protestó lo sucedido tras el paseíllo, pero después mostró un respeto por los actuantes propio de una tierra que siempre quiere lo mejor para el que se viste de luces. ¡Olé a la afición de Granada!

En el terreno de lo estrictamente taurino, Talavante fue el que se llevó el honor de la salida a hombros, y por ende, el reconocimiento a dos faenas que calaron -y de qué manera- en el público. Su estilo personalísimo y unos toros que le vinieron como anillo al dedo, hiceron que las actuaciones de Talavante fijasen la mirada de unos tendidos que veían a un torero casi impertérrito.

Variedad y quietud con el capote en el segundo, al que mostró sus credenciales en un quite de frente y por detrás. Al centro, comienzo de faena con unos estatuarios marca de la casa, y dos tandas al natural a cámara lenta. El toro es flojito, pero se ciñe y uno a uno, y sin enmendarse, va componiendo una faena armónica y templada que caló. Tricherillas, desplantes torerísimos y bernardinas para rematar la faena. Se siente absoluto dominador de lo poquito que tenía el toro, y así consiguió cortarle las dos orejas.

También las tenía en el quinto, pero con nueve descabellos, imposible. Otro noble toro al que no le sobraba nada, pero muy adecuado para Talavante. Pies juntos al comienzo, pero consigue ligar, el toro era flojo. Con más hondura y pases largos toreó por el pitón izquierdo, rematando las tandas con trincherillas muy toreras y sin inmutarse. Manoletinas de frente y ceñidas pusieron fin a otra faena de triunfo, malograda con el acero.

Pepín Liria estuvo sólo aseado en el que abrió plaza, un toro sin raza y blando al que pasó sin demasiado ajuste y por alto. Se dejó enganchar y las tandas por ambos pitones no cuajaron. Con fijeza pero blando el cuarto, dejó estar al murciano, que comenzó de rodillas buscando el apoyo de los tendidos de sol. Efectista en su toreo, y alguna tanda ligada, usó circulares y desplantes para lograr que el público le brindara una cariñosa despedida.

Daniel Luque lució pocos argumentos en el tercero, un descastado animal en el que se empeñó sin demasiado contenido. En el sexto, un toro justo pero con fijeza, realizó una faena emotiva y de tremenda entrega y variedad, con un toreo de cercanías. Algún natural largo, y entonado en toda su labor acortando los terrenos.

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