Granada tiene un torero: Yiyo

  • Emotiva alternativa de Jesús Fernández Yiyo, que salió a hombros acompañado por Juan Bautista, que actuó como padrino de ceremonia, siendo testigo el torero salmantino Eduardo Gallo

Probablemente no fue la alternativa soñada por el granadino Jesús Fernández Yiyo, y por muchas circunstancias, pero lo que no es menos cierto es que fue un día emotivo, y lo que es más importante, que Granada tiene otro torero.

El cartel, con los máximos respetos a Juan Bautista y Eduardo Gallo, no era el soñado en Granada, se echó de menos la actuación de David Fandila El Fandi, su amigo, y de otras figuras del toreo que dieran más renombre a un día tan singular, pero eso ya no importa, lo fundamental es que Yiyo está ya en la senda de los toreros.

Tampoco era lo más indicado, parece, meter una alternativa entre dos novilladas. No creo que le beneficie a ninguno de los dos eventos. Y para colmo, el toro de la alternativa, no es de los soñados. gordo, escaso de fuerza, rajado, distraído y sin humillar. ¡Un regalito! Su nombre, Granadino con el número 90 de 544 kilos y nacido en diciembre de 2004. ¡Qué poco honor para ese nombre!

Sale Yiyo a enfrentarse al toro de su alternativa. Reposado, firme, con temple y sin fisuras en su toreo a la verónica. No quería que nadie se lo tocara, lo llevó al caballo, era su toro.

Quite por chicuelinas, el astado era flojito y con tendencia a rajarse. Algo nervioso en banderillas, pero con la mayor de las voluntades.

Ceremonia de alternativa, Juan Bautista de padrino y Eduardo Gallo como testigo. Momento emocionante y público entregado con el granadino. Brinda a su padre Jesús, y a su tío Manolo, ejes de su carrera.

El toro, algo suelto al comienzo de faena y con tendencias a tablas, pero lo fija en el primer encuentro. Se afianza en el centro del ruedo. Primera tanda por el derecho, y el toro que se va. Pase a pase, va consiguiendo la tanda.

Más descarada aún resulta la huida del cornúpeta en la segunda. No quiere pelea, pero Yiyo está firme, lo provoca, pero tiene que ir tras él. No es el toro ideal. Se acerca a toriles y le exprime los pases que no tiene.

Desespera Jesús entre tercio y tablas, cerca de toriles, en el toreo fundamental. No tiene nada bueno Granadino. Insiste con la derecha, y logra dos pases largos, y aún mejor los remates de pecho. Alguno más pegado a tablas y Yiyo remata muy en torero una faena que no olvidará, pese a que el toro sea para olvidar.

Una larga cambiada, verónicas de rodillas y ganas tremendas fue la tarjeta de presentación de Yiyo en el que cerró plaza. Cuatro banderillas de poder a poder, brindis al público, y a por la puerta grande.

No lo tuvo fácil, el toro se dejaba, pero sin clase. No acababa de entregarse en las tandas que el granadino, con absoluta entrega, trataba de ligar. Enganchó en los naturales, pero Yiyo puso firmeza y largura en la segunda tanda por el pitón izquierdo, pese a que no podía dar más profundidad a lo justo del astado.

Remató de rodillas una faena llena de emociones, con lluvia, sí, pero con un tendido entregado al granadino que había puesto toda la carne en el asador

El francés Juan Bautista, pese a salir a hombros con Yiyo, no dio la auténtica dimensión de su toreo. No tuvo toros para ello, pero al menos se justificó.

Muy protestado el primero de su lote por su blandura, Ana Belén -segunda actuación como presidenta- lo mantiene en el ruedo, y hay que decir que Juan Bautista también. Todo por alto, sin hondura, sin tandas de interés, y además con un doblón tras otro del oponente. Lo mejor, al natural, pero muy poquito. No había toro.

Pese a cuidar a media altura al cuarto, y tras unos naturales sin hondura, el astado se fue definitivamente a tablas. Manso de desesperar. En toriles, torero corriendo detrás del toro, ¡qué emoción! Y para colmo la música a su aire.

Eduardo Gallo fue 'el luchador del viento', sin duda, su peor enemigo. Al menos salió el tercer toro, que tenía más trasmisión que sus hermanos. Altibajos en su faena, con un viento que descomponía y con pases buenos, pero muy sueltos, que dieron un conjunto aseado.

Poco ajuste en el quinto, un toro sin casta y deslucido ante el que ni toro ni torero decían nada, en una faena sin historia.

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