El Fandi remata con puerta grande

  • David Fandila, El Fandi, volvió a salir, por tercera vez, a hombros en la última actuación de los toreros de a pie tras cortar tres orejas. El Cordobés y Rivera Ordóñez pasearon una cada uno

Se cerraron las corridas de a pie en la presente edición de la Feria Taurina, última oportunidad para ver las zapatillas plantadas en el albero, y lo que los aficionados llaman toreo de verdad.

David Fandila El Fandi, toreaba por tercera vez en la presente edición, iba a por su número 33 en puertas grandes, y lo consiguió. Había cortado tres orejas, y sus actuaciones volvían a contar, un año más, con el respaldo unánime de los tendidos, que llenaron la plaza.

Asistía a la corrida un público festivo, con ganas de divertirse y sin demasiadas exigencias para los toreros, sólo les pedían pasar un buen rato y, con sus problemas, lo consiguieron, aunque la tarde no fue nada fácil para los actuantes.

Pese a que otras tardes y otros públicos son más exigentes, hay que decir que ha habido tardes en las que el silencio, respeto, y la forma de ver los toros, no tienen nada que envidiarle a las plazas que más lo presumen -el día de José Tomás era como un ritual- , pese a quien pese.

Es evidente que El Fandi no tuvo toros como para despedirse de sus actuaciones en la Feria con un 'bombazo'. Tampoco fueron toros propicios para estar relajado, ni para lucirse, incluso ni para emocionar. Pero David, no se arruga ante ninguna adversidad y, como siempre, dio todo lo que tiene y si puede, un poco más.

Difícil lo pusieron los de El Torero. No fueron toros que invitaran al lucimiento. Desrazado y soso, bronco, complicado, blando, manejable, y parado defendiéndose fueron los calificativos de los cornúpetas. Por cierto, a ninguno le sobró fuerza.

Lo único que pasó es a lo que estamos acostumbrados, que los de Domecq toparon con un granadino que no se deja perder la pelea, y que a poco que se dejen los toros, los exprime.

Muy firme y templado con el capote estuvo El Fandi en sus dos toros, no era tarde para largas cambiadas y otros alardes. David había analizado la actuación de los dos anteriores, y sabía que había que estar muy firme.

Chicuelinas al paso muy ceñidas y a banderillas. El toro transmite, tiene picante, otra cosa son los problemas. De poder a poder en el centro, moviola y en los adentros, mucho mérito. Comienzo en el estribo, de rodillas, templando y un remate con dos de pecho larguísimos.

Liga las tandas David por el pitón izquierdo, pero el toro no da tregua, el granadino tampoco. Cambia de terrenos y allí se pelea con un toro que no pone fácil la derrota. Dos molinetes de rodillas, otro más de pie y un arrimón de valor increíble pusieron fin a una faena muy trabajada.

En el sexto, tras unas banderillas espectaculares -moviola, de poder a poder por los adentros y violín-, brinda a sus compañeros y vuelve a pelearse con un toro incómodo que no dejaba al granadino componerse. Tornillazos de un toro que se defendía pusieron a David en el difícil camino del arrimón y aguante. Dos molinetes y valor metido entre los cuernos con un toro ya apagado, dieron paso a otra pelea de rodillas, metiéndose con el toro, pero imposible de pasar. No fue el toro soñado para una despedida.

Francisco Rivera Ordóñez no tuvo una tarde memorable, aunque alguna fase de sus faenas tuvo detalles muy toreros.

Tras una larga cambiada y firme capote, y poner banderillas desiguales, pero con detalles muy de dinastía torera, brindó al público y se dobló en el tanteo.

El toro se cuela y pega arreones, lo pasa sin demasiado ajuste, y su embestida bronca, hace que las tres tandas por el pitón derecho sólo puedan ser aseadas. Es difícil componer la tanda al natural, pero acto seguido se pega el arrimón y está firme. De rodillas, y con el recurso del valor por lo imposible de otra cosa, remata una faena de detalles sueltos pero con altibajos, ante un toro nada fácil.

Tras tres banderillas en buen sitio de poder a poder, y brindar a David el quinto, comienza la faena de muleta ligando de rodillas. Por el pitón derecho alarga la mano con algún pase de desprecio mirando al tendido. Al natural, el toro acorta el viaje, aunque algun pase tiene hondura. Continúa a pies juntos por el pitón derecho, pases mirando al tendido y toreo de cercanías, pero el toro ya no pasa. Remate de rodillas y adornos en una faena variada pero de justo calado.

Manuel Díaz el Cordobés, no se confió en el primero, un marmolillo sin casta que embestía a oleadas y no tenía un pase . Tandas sin bajar la mano y sólo probaturas. Al natural el toro protesta. Lo coge muy feo, pero sigue y se empeña en un intento vano.

Ligó las tandas a media altura y con medios pases en el cuarto. Buscó el toreo efectista, sin demasiados compromisos, pero muy en su estilo. Comienza el espectáculo. Arrimón, cabezazos y salto de la rana. ¿Dos orejas?, no, una.

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