feria de san isidro | tercera de abono en la plaza de las ventas

Decisión de Román en una corrida interesante de Fuente Ymbro

El diestro valenciano Román, en un natural, ayer, en Las Ventas.

El diestro valenciano Román, en un natural, ayer, en Las Ventas. / efe

La decisión de Román fue lo más destacado de la tercera de San Isidro, en la que estuvo a punto de cortar una oreja a un gran toro de Fuente Ymbro, que, en conjunto, echó una interesante corrida, con la que pasaron de puntillas tanto el mexicano Joselito Adame como José Garrido.

Aun sin trofeos, la tercera de San Isidro remontó, en parte, la plomiza e insulsa dinámica de los dos festejos anteriores. Y lo hizo, primeramente, gracias al interesante juego de la seria, imponente y astifina corrida de Fuente Ymbro, en la que hubo varios toros para más de lo que refleja el marcador de la función, astados, eso sí, con los que había que hacer la apuesta de verdad. Y de los tres que hicieron el paseíllo en Las Ventas, el único que echó la moneda al aire sin pensárselo dos veces fue Román, que firmó el pasaje más emocionante de la tarde con la faena que protagonizó a Hechizo, un importante toro de Fuente Ymbro, encastado, alegre y con mucha transmisión, con el que conformó un gran tándem, aunque sin llegar a tocar pelo por su mala espada.

Hechizo ya impresionaba sólo con su mera estampa, por su amplia badana y su semblante de señor mayor. Un toro que empujó en el caballo y sembró el pánico en banderillas, donde cortó una barbaridad e hizo hilo, y si no que se lo pregunten al Sirio, que a punto estuvo de ser cazado en una agónica persecución, de la que se escapó de milagro. Ya en el último tercio, desde la primera arrancada, que Román solventó con un estatuario casi sin pensárselo, se vio que el toro iba a encandilar al personal por su casta y tremenda transmisión. Fue un torrente de emocionantes e inagotables acometidas y el valenciano firmó una labor de actitud, de arrestos, de aguantar y aprovechar la inercia primero, y de mandar en la situación, y por abajo, de mitad para adelante, mejor si cabe al natural. Labor a más y de gran conexión con los tendidos, que se lamentaron cuando la espada se cruzaba entre Román y la oreja, aunque después le tributaran una gran ovación, la misma que recibió Hechizo en el arrastre, hasta el momento, el primer toro destacado de la feria. El quinto, en cambio, fue toro desrazado, sin fondo para responder a la afrenta de Román, que esta vez pasó de puntillas.

Y si la tarde era cuestión de actitud, de echar la moneda al aire, el que no sacó ni la calderilla del bolsillo fue Joselito Adame. Anduvo lineal y periférico ante un primero al que, pese a faltarle clase y sobrarle brusquedad, se movió mucho y con emoción. Lo mejor aquí fue un providencial quite del Sirio al compañero Tomás López, que quedó a merced del animal al tropezar tras el primer par de banderillas. Y menos compromiso hubo aún con el cuarto, un toro que derribó hasta en tres ocasiones, esperó en banderillas y exigió en la muleta de un Adame que volvió a andar siempre por las afueras y con demasiadas precauciones.

Y tres cuartas de lo mismo le pasó a José Garrido, que no se metió demasiado en harina ante un primero de su lote flojito pero con una tremenda calidad, y con el que se conformó con los detalles sueltos, algunos muy buenos, sobre todo por el izquierdo, mas la impresión final fue que debió estar mucho mejor para el silencio que recibió tras una estocada baja. En el sexto, en cambio, se le puede perdonar, pues este fuenteymbro fue, junto al quinto, el más desabrido del sexteto. Fue de agradecer que el extremeño aquí no se diera demasiada coba.

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