La magia del tipo gaditano

  • 'Los brujos titis' de Manolo Santander y José Manuel Sánchez Reyes hechizan con su ingenio los objetos más comunes para transformarlos en sus vestimentas

Alquimistas del ánge, no hay piedra filosofal del taratachín que no hallen si su empeño es encontrarla. Magos de la supervivencia, maestros en la quintaesencia del día a día en la ciudad con más paro de Europa. Esos son los de Manolo Santander y José Manuel Sánchez Reyes, 'Los brujos titis'. Para una pócima y para un hechizo, para un roto y para un descosío, tan generosos que no temen descubrirnos los secretos de su "carnaval de baúl" durante el cónclave que celebran en la Penúltima.

"Estas son las cosas que nos gustan a nosotros. Porque yo creo que las cosas cuando las haces tú le coges más cariño, ¿no? Y aquí José Goma y yo nos recorremos todos los piojitos y chinos del mundo, poniéndonos cacerolas en las cabezas, escurridores, mirando espumaderas... Los chinos nos miran, las criaturas, entre las estanterías como diciendo, "estos tíos están locos...", y a lo mejor un poco locos estamos", ríe el Gran Maestre, Manolo Santander, mientras que buena parte de sus chirigoteros conjuran a Don Carnal desde el umbral de la puerta de la asociación de la calle Solano, échanos una manita, que no llueva...

Brujos a medio vestir, a medio maquillar, con los coloretes prendidos y las barbas recién colocadas por Cristina Molina, rodeados de la familia, hechizada ya, por la horita bruja, no las doce, no, cualquier número que marque el reloj y que los acerque, un poquito más a las tablas del Falla. Una escena que el pasado año conquistaron con 'Los de Cádiz Norte', segundo premio del certamen, y que este año quieren embrujar.

"Es verdad que sentimos una responsabilidad mayor que otros años y eso lo notamos... Sí, lo notamos, yo estoy nervioso, la verdad, porque tenemos que cumplir con el compromiso con los aficionados", reconoce Santander ante el asentimiento de los suyos, entre ellos, el joven Carlos Pérez que, sin embargo, está "más relajado" que en años anteriores ya que en esta edición del COAC tiene exclusividad en las tablas con la chirigota. "Hombre, estos días, al ver a mis compañeros cuarteteros me ha entrado cierta cosilla... Pero creo que he tomado una buena decisión porque llevar todo para adelante es mucho...", se convence.

Los brujos del 3x4 se abrazan, calientan voces, hacen compás aquí y allá. Y se van transmutando... Las túnicas tapizan la pared de la sala con sus correspondientes capas hechas de cortinas de ducha. Los zapatos ("son los mismos desde hace tres años", confiesa Manolo Aragón) abrazados por un embudo creando el efecto de la punta regados por los suelos. Los sombreros que se levantan con macetas encajadas y centrados por una espumadera como hebilla. "El diseño es de mi hermano Emilio pero de la obra de arte original queda la mitad. Es que yo lo ajusto al presupuesto, y tengo un presupuesto de juveniles. Pero así es el disfraz de Cadi, ¿no? El que a mí me enseñaron. El del Carnaval de baúl". Así es, Manolo, nuestro disfraz. Haciendo magia con cuatro trapos.

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