homenaje a paco alba

"La censura obligó a tachar con un monigote el cuplé de la recova"

  • Manuel Gallardo vivió como director las muchas visicitudes de la chirigota

Manuel Gallardo vivió como director las muchas visicitudes de la chirigota"La censura obligó a tachar con un monigote el cuplé de la recova" Manuel Gallardo vivió como director las muchas visicitudes de la chirigota"La censura obligó a tachar con un monigote el cuplé de la recova"

Manuel Gallardo vivió como director las muchas visicitudes de la chirigota"La censura obligó a tachar con un monigote el cuplé de la recova"

Manuel Gallardo Mayo no dudó en contestar que sí cuando, en una de esas reuniones precarnavalescas en la Viña, Paco Alba le propuso dirigir la chirigota que iba a llevar al Falla en el próximo febrero y que le acompañaran algunos de sus amigos: "¿Cómo iba a decir que no?, eso era como si te propusieran fichar por el Barcelona".

Se llevó con él a Pepe Camacho, Salvador Valo y otros compañeros de agrupaciones en que había salido en años anteriores y formó el grupo que serían 'Los de fin de curso', que empezaron a ensayar en un lavadero de la calle Sacramento.

Pero allí hacía un frío de morirse y buscaron algo más calentito, con la suerte de lograr acomodo en un horno de la calle Lubet, aunque todavía cambiarían una vez más de lugar de ensayo antes de llegar febrero.

"Fue -comenta Manuel Gallardo- una chirigota muy ajetreada y con muchos problemas. Cuando faltaba un mes o así para el concurso nos llegaron rumores de que los estudiantes estaban preparando algo para no dejarnos actuar, porque les habían hecho creer que nuestras letras eran ofensivas con ellos".

Es curioso que algunas de estas letras bien podrían cantarse en este Carnaval 95 sin que nadie apreciara los cerca de 40 años que las separan de él: "Hoy los que tienen carrera/ ninguno se enriquece con su profesión/ y un ciudadano cualquiera/ vendiendo seis chatarras gana un fortunón./De qué sirven los estudios/ si luego no compensa su capacidad/ y para ganar dinero hay que ser torero o dando patá".

Paco Alba decidió que lo mejor era que los propios estudiantes decidieran y preparó un ensayo general en el Hospital de Mora en el que les cantaron todo el repertorio. La aprobación fue unánime y, entre clamorosos aplausos y gritos de "¡que salgan a cantar, que salgan a cantar!", 'Los de fin de curso' obtuvieron el salvoconducto para febrero, al menos en lo que dependía de aquellos que Paco Alba había utilizado como fuente de inspiración.

Con la censura, como siempre, la cosa fue más peliaguda. En esta ocasión el problema vino por un cuplé dedicado a una popular recova de la calle Bilbao: "El que tiene más gordos y frescos los huevos/según dice la gente es El Chiclanero/ en la calle Bilbao tiene el despacho/ por si a usted le interesa darle un vistazo./ No figurarse que es propaganda/son tan frescos/ que algunos huevos/ tienen bufanda".

Los celosos vigilantes de la moral amenazaron con prohibir la salida de la agrupación si las cuartetas alusivas a tan sugerentes productos avícolas no eran eliminadas del libreto. Así que, recuerda Manuel Gallardo, "tuvimos que ponermos a toda prisa a suprimir las páginas en las que aparecía el cuplé en cuestión. Como el tiempo se nos venía encima, en los últimos y en las hojillas que también vendíamos con el repertorio pintamos un monigote negro tachándolas".

También la chirigota rival, "Las viudas de los viejos de 55" sufrieron ese año el castigo del oscurantismo: los censores les prohibieron salir en el teatro con su tipo de ancianas y tuvieron que cambiar en los camerinos la falda por el pantalón y la peluca y el velo por el sombrero, dejando así a salvo el honor del varón español.

"A raíz de esto -explica Gallardo- el jurado declaró desierto el primer premio y concedió dos segundos premios, para evitarse complicaciones. Nosotros protestamos por esta decisión y estuvimos a punto de ir a reclamar a la comisión de fiestas, pero al final Paco, que era muy poco amante de estas cosas, nos dijo que era mejor dejarlo". Manuel Gallardo, a pesar de que también tuvo sus más y sus menos con Paco Alba, y no volvió a salir con él hasta pasados varios años, no tiene reparo en definirlo como "un monstruo del Carnaval, para el que escribió lo más bonito que se ha escrito tanto en letras como en música". Gallardo recuerda al respecto, como otros miembros de sus agrupaciones, que Paco Alba tomaba partituras de zarzuelas, las descomponía y reutilizaba sus compases para acompañar a sus letras. "Lo ciudaba todo al detalle -concluye- y no se quedaba contento hasta que las cosas salían como él quería. Hasta el punto de que si un día llegaba, nos poníamos a ensayar y no lo lograba decía: 'Nos vamos, hasta mañana, esta noche no se puede cantar'. Y se acababa el ensayo.

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