El Gran Momo convierte en Dios a Martín

  • La proclama del laureado autor se convierte en un homenaje a la ciudad a través de sus coplas con el apoyo de artistas como Alejandro Sanz o Niña Pastori

Quema del Dios Momo Quema del Dios Momo

Quema del Dios Momo / Julio González

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En febrero Cádiz no reconoce a más Dios que a Momo. Esta ciudad divina, cachonda, insolente y transgresora, que solía hacer de la crítica de consumo interno su bandera, metió fuego anoche al Dios del Carnaval como anuncio de que el tiempo de Doña Cuaresma ha llegado, aunque Cádiz, por ser así, prolongará la fiesta todavía hasta el domingo. Antes de arder en San Antonio, el Gran Momo fue poseído, tras tropezárselo en una esquina de la Viña, por Antonio Martín, el autor más laureado, el profeta de la copla, discípulo aventajado del Creador de la comparsa. "Que si ustedes creyeron en la dicha de librarse tan fácilmente del Niño de la Cruz Verde -ni con agua caliente, picha- estaban tan equivocados como yo, y eso que soy el Gran Momo. Bueno, lo era". Fue un homenaje de Momo, del Carnaval en sí, hacia una personalidad irrepetible, aderezado con muchas de sus coplas más emblemáticas.

Martín recordó que hace 20 años, "sobre este mismo escenario vine a ser tu pregonero", y puntualizó que esta vez se trataba de otra cosa, "de una batalla entre Momo y el coplero". Pese a tratarse del pregón del Dios Momo, Martín fue capaz de reunir sobre el escenario a varios antiguos pregoneros, como las Niñas de Cádiz, la chirigota del Love, Julio Pardo o la Niña Pastori, que interpretó el tema Cai acompañada al piano por otro ex pregonero, Alejandro Sanz, que se sumó al impresionante elenco de colaboradores a través de un vídeo que fue emitido en la pantalla gigante de la plaza de San Antonio. También estuvieron Manolo Morera, el Gadita, con su cuarteto y el Trinchera, achantado ante otro Antonio que se ha ganado a pulso llevar el Don por delante. Así como Ana López Segovia, ambos, Morera y esta última, dieron vida en su día a Momo antes de arder en los fuegos purificadores de la Cuaresma.

Manolo Casal y Modesto Barragán fueron los encargados de ejercer de maestros de ceremonias en una noche fría, pese a lo cual miles de personas aguardaron desde horas antes al inicio de un pregón que se retrasó hasta las nueve y media de la noche. "Aquí estamos para presentar a Don Antonio, al único y al primero" indico Modesto, después de interpretar junto a su amigo y compañero diferentes coplas de comparsas, coros y chirigotas de Martín.

Y qué mejor que empezar la quema del Gran Momo que con la presentación de 'A fuego vivo', que sonó magnífica en las voces del último grupo de Martín, el de 'Ley de vida'.

Se acordó Momo de la Uchi, por quien el coplero alzó su copa para cantarle En el corazón del barrio de la Viña, me han dicho, vaya por Dios, que me camela una niña... Que se enamoró, según me cuentan en su calle, oyéndome en su balcón en noches de Carnavales.

Martín tuvo en la memoria, entre otros, a Fletilla, Villegas, Agüillo, Paco Campos, El Chimenea, Eduardo Delgado, El Carota, Monzón, Carlos Brihuega, Purri, Pepe Silva, Carlitos Peña, Juanaco, Galleguito, los Catalanes, el Titi, Moreno, Pedro Romero, Juanito Poce y, como no, Paco Alba, al que comparó con Julio Verne por sus sueños y sus deseos para esta ciudad. "Desde entonces ni los Juan Carlos, Bienvenido, Martínez Ares, Carapapas, Remolino, Tino Tovar, Antonio Martín ni nadie ha cantado tanta belleza, tanta reivindicación ni tanto gaditanismo en una sola copla… Gracias eternas de este principiante, maestro...", dijo Momo, para dar paso a Anabel Rivera, que acompañada por Caracol, Memi y Vicente Lali Lázaro entonaran la presentación de 'Los principiantes'.

Y como el carnaval es periodismo cantado, "todo lo que sucede en el mundo, o sea en Cádiz, está en nuestras coplas". Recordó Martín. "Es más, como dejó dicho nuestro entrañable Emilio López Mompell, por cierto, más gaditano el tío que un bingo en la Caleta, lo que no está en nuestras coplas no existe, con lo que se demuestra que el mundo empieza y termina en Cádiz, que se sepa…. Y esto lo digo yo: lo demás a hacer puñetas…".

'Ley de vida' interpretó la presentación que llevó al Falla en 2017, y después, Antonio, con su hija Amparo al piano, entonó otra hermosísima copla que dio pie para que el maestro enunciara su clásico "en Cádiz no hay que morir, en Cádiz hay que vivir, y proclamarlo siempre a los cuatro vientos".

El pasodoble a los vientos de 'Los buscavidas' no pudo faltar en San Antonio, esta vez interpretado por Sandra Ramos y Carmen Jiménez Barea, de la comparsa 'La cara oculta de la Luna'.

A Don Adolfo, siempre en nuestros corazones, le cantó su chirigota un sentido pasodoble culminado con la reivindicación de que su barrio cuente con una calle más pronto que tarde que lleve su nombre. Y luego todos juntos, los del Love y los de Manolito Santander, cantaron Me han dicho que el amarillo está maldito pa los artistas...

Y antes de meterle fuego a Momo, Martín dijo que sería mejor meter en la hoguera "a esos hijos de puta que quemaron los campos de Andalucía y Galicia. Y quemaría a fuego vivo la ira, el odio y la avaricia. El cinismo, el chantaje, cualquier terrorismo, la envidia, el ultraje, las malas lenguas, la xenofobia, la pederastia, la homofobia, el racismo, el machismo, el maltrato...".

El pregón de Momo, martinista hasta la médula, tuvo su momento flamenco cuando David Palomar interpretó de manera maravillosa la presentación de 'Encajebolillos', una de las grandes comparsas de Don Antonio. Un momento antes, las pregoneras de este año, Las Niñas de Cádiz, volvieron a pasar por el escenario de San Antonio para hacer reír con sus cosas y marcarse unas habaneras de Tailandia "porque no hay pregón que se precie sin unas buenas habaneras".

Cuando el pregón de Martín a Momo, o de Momo a Martín, en esa transmutación viñera que volvió a más de uno medio loco, enfilaba hacia el final, su grupo interpretó el último pasodoble que Martín cantó en el Falla en 2017. "Perdóname, Cádiz mío, pero con ésta mi última copla te digo adiós. Que todo tiene un principio y un fin… Todo lo que comienza termina… Lo que nace acaba por morir…Es ley de vida… Aunque esta noche, cuando todo quede reducido a cenizas… mi alma coplera seguirá rondando tus calles como el Levante y el Poniente… sin saber siquiera si en verdad me he ido o me he quedado contigo y a tu vera para siempre… Perdóname, Cádiz mío…", dijo el maestro antes de que su grupo pusiera los vellos de punta.

Después de que el coro de Pardo y Rivas, 'Don Taratachín' cantara el final de su popurrí, Momo-Martín, acompañado al piano por su hija, atacó con ese sentimiento tan único el clásico de 'Los héroes del 3x4' El día que yo me muero.

Sin duda uno de los platos fuertes llegó casi al final. Alejandro Sanz, a través de un vídeo, y Niña Pastori, sobre el escenario, interpretaron Cai de esa manera en que a los gaditanos nos dan ganas de llorar, en uno de esos momentazos históricos que siempre se recordarán entre las piedras de la plaza de San Antonio.

Y como no podía ser de otra manera, la eclosión llegó con una interpretación conjunta de la presentación de 'Caleta'.

Fue un gran pregón a Momo, que ardió feliz, un gran homenaje de Martín a su propia historia como coplero y de un autor inmortal a todos los grandes aficionados a nuestra fiesta.

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