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La Pasión, de Palillero al Carranza

  • Los más de 15.000 espectadores plantan cara a todo un Lunes Santo

Aspecto increíble del Fondo Sur del Carranza, donde antes del encuentro se desplegó una enrome pancarta muy acorde con los días que vive la ciudad. Aspecto increíble del Fondo Sur del Carranza, donde antes del encuentro se desplegó una enrome pancarta muy acorde con los días que vive la ciudad.

Aspecto increíble del Fondo Sur del Carranza, donde antes del encuentro se desplegó una enrome pancarta muy acorde con los días que vive la ciudad. / Jesús Marín

¡vaya Lunes Santo en el Carranza! Olvídense de las marchas de corte macareno, del horquillazo e izquierdazo, de la banda del Rosario poniendo boca abajo el Cádiz cofrade o de los hermosos pasos de misterio y de palio que ayer 'navegaron' por el centro de la ciudad. Nada de nada. Para mar, la de cadistas poblando las gradas de su 'templo' con un número impropio para un día laboral y muy señalado en el ámbito cofradiero. Nazareno del Amor, Prendimiento, La Palma y Vera-Cruz tuvieron que competir con esa devoción que todos los años viste hábito amarillo y azul. Ayer, en Cádiz, hubo sitio para todo y para todos.

El Fondo Sur recibió al equipo con una espectacular pancarta en la que se leía 'Cádiz, bendita penitencia', y en la que aparecía Cervera cargando sobre un hombro el escudo del Cádiz tal y como si fuera una cruz. Muy currado, sí señor.

El aroma a incienso bañó los aledaños del estadio porque en la otra punta de la capital las marchas procesionales, los capirotes -ayer se vieron dos amarillos en el campo- y las zapatillas de espartos eran oídos y vistos por esos gaditanos que dieron el triunfo al abono de Semana Santa. Eso sí, auriculares en las orejas y ojos en la Pasión de Cristo. Para pasión, la que tuvo el partido en el césped y en la grada.

Los goles, el poste, los ataques, los miedos, las ocasiones, los nervios, las miradas, el cansancio y la sensación de pena final en unos y otros, bien parecía la recogida de La Palma en la iglesia viñera después de un Lunes Santo diferente a todos por culpa o gracias al fútbol.

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