La grandeza de Chiquito

  • El humorista y cantaor malagueño, que halló la popularidad pasados los 60, se repone de un accidente

Chiquito de la Calzada hace uno de sus característicos gestos. Chiquito de la Calzada hace uno de sus característicos gestos.

Chiquito de la Calzada hace uno de sus característicos gestos.

Siempre será Chiquito, pero en su carnet figura como Gregorio Esteban Sánchez Fernández, nacido en Málaga el 28 de mayo de 1932. A sus 85 años se repone de una caidita de Roma en su domicilio este fin de semana. El reconocimiento le llegó tarde, a los 62 años, a la edad en la que otros piensan sólo en jubilarse, pero Chiquito es de esos nombres absolutamente grandes en España que nunca va a darse de baja. Su efigie está unida al humor y al cachondeo reconocible entre todos los españoles, que es lo que nos hace falta ahora.

Su palabra "finstro" ha rozado entrar en el diccionario de la RAE y entrará un año de éstos. Gregorio se queda para él de dónde procede esta expresión, pero además acuñó otras palabras que han pasado al léxico de la calle como "hasta luego, Lucas", "¿tedacuén?", "candemorl" o "meretérita". A eso se le añaden comparaciones, deliciosas greguerías, como "sufres más que Marco en el Día de la Madre".

Comenzó a cantar de niño, de ahí lo de Chiquito, y su apellido artístico procede de la calle de su barrio de la Trinidad, la Calzada. En su prolongada faceta como cantaor le acompañó el gran Paco de Lucía y compartió escenariow con Camarón además de haber estado varios años en los tablaos de Tokio. Ese mundo le calaba en los huesos. Cuando lo fichó Tomás Summers para el programa de chistes Genio y figura para Antena 3 animaba a los comensales de un restaurante de Torremolinos, La Coquina ¿Quién era ese tipo tan surrealista que con todo el desparpajo dejaba rendidos a los asistentes? Fue una bendita casualidad.

Gregorio era la gran baza de Summers (ahora en Canal Sur, hoy mismo, con Original y copla) para animar el encargo de la cadena privada que emprendió en el verano de 1994 tras terminar Son risas y lágrimas en la autonómica. Los españoles se encontraron en una noche de agosto con este señor de idioma inventado y camisas imposibles que se convirtió en pocas semanas en el tipo más aplaudido y remedado del país. Pese a lo conocido de sus chistes, los contaba como nadie y sus imitadores afloraron por todas las comidas con cuñados. De ahí a la eternidad.

La única preocupación que tenía el cantaor cuando le halló la fama era tomar el avión a Madrid. Acordó con la cadena que siempre iría a grabar en tren, sin AVE aún. Pero no calculaba que, reuniendo cada lunes a 4 millones de espectadores, los desplazamientos iban a ser por todo el país. De aquella etapa de Genio y figura con el malogrado Pepe Carrol la otra estrella que se quedó ante la pantalla fue Paz Padilla, que también accedió al programa de casualidad.

Casi retirado desde el fallecimiento de su esposa en 2010, Chiquito, hijo predilecto de Málaga en 2016, se prodiga poco. Se pelea con la memoria, pero por fortuna el público no le ha olvidado.

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