Ancha en la nostalgiaCofradías pasadas por agua

Así será, en principio. Según ha podido oír este pertiguero, en el día de hoy las cofradías recibirán la visita de un ministro del Gobierno español. En concreto, el de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, que vendrá hoy a Cádiz para presenciar los desfiles procesionales. No había una presencia de tan alto nivel en el plano político en la ciudad desde la magna del año del Bicentenario. Se entiende esta visita como un espaldarazo a la intención de declarar la Semana Santa de Interés Turístico Nacional.

El Domingo hubo una repentina pelea en la calle Nueva al paso de la hermandad de Borriquita que pudo provocar una importante avalancha de público y que fue rápidamente cortada por la Policía Nacional. Y el Lunes hubo otra que pudo acabar en un problema serio en la recogida del Cristo de la Misericordia. En ambos casos hay que reseñar la rápida actuación de la Policía Nacional, que efectivamente se está haciendo muy presente en esta Semana Santa y que ante situaciones de este tipo se agradece su rápida y eficaz intervención. Dicho sea de paso, parece que este año de manera especial al público se le está yendo la mano a la hora de saciar la sed mientras ve cofradías...

Hablando del público. No saben ver cofradías. O al menos interpretarlas. Y son muchos y muchas. Incapaces de decirles a sus hijos, que molestan, que las cofradías de penitencia no dan cera. Nada, como los que ven una cabalgata. Ver Semana Santa no es obligatorio. El problema, en Cádiz, es que, salvando las sillas, es gratuito. Ahí está el quid de la cuestión.

Así han definido ya muchos el recorrido que deben seguir las cofradías desde que salen de Nueva hasta que recorren el pasillo central de la plaza de San Juan de Dios. La estatua de Moret y la plataforma allí levantada -y mejorada ayer con el recubrimiento de la parte inferior con una tela negra- obligan a los pasos a hacer hasta tres maniobras en muy poco espacio. Un despropósito absoluto que afea bastante el paso de cofradías por este punto. Si unen esto a la ausencia de público en las sillas o al cruce del Domingo entre Cena y Penas o al que se prevé hoy entre Sentencia y Las Aguas, la nueva carrera oficial se desinfla en San Juan de Dios.

Lamentable el estado de la calzada de la avenida 4 de diciembre, antigua Ramón de Carranza. Adoquines descuadrados y parches de alquitrán. Un terreno más propicio para el París-Dakar que para una procesión. ¿Nadie ha previsto esto? Y no. No es un sitio cofradiero. Poca esencia.

Sigue llamando poderosamente la atención que responsables y representantes del mundo de las hermandades no vistan adecuadamente en estos días grandes, cuando ellos mismos reclaman al Ayuntamiento el exorno de su fachada (por cierto, ¿tanto trabajo le costaba a Ganar Cádiz permitir que se instalaran esos reposteros en la balconada de la Casa Consistorial? ¿tanto afecta eso a la laicidad, cuando el lunes van a izar otra bandera allí?). Los casos más graves aparecen cuando esos representantes ocupan además sitio en la carrera oficial. Por citar tres ejemplos, el lunes se vieron a los hermanos mayores de Humildad, Nazareno y Ecce-Homo (casi nada, por cierto, el peso y la historia que acompañan a estas tres corporaciones) sentados o incluso dentro de la Catedral sin guardar el debido decoro a la Semana Santa. ¿O es que sólo le tienen respeto a sus respectivas cofradías y no al resto? ¿O es que el día de sus salidas se disfrazan desde por la mañana? El colmo se lo llevó el representante del Secretariado en la tribuna oficial del Palillero, Paco Pedreño, también sin corbata. Increíble.

El casco histórico está superpoblado y el censo de habitantes de Cádiz no es tan menguante como nos quieren vender. Cientos de personas intentan cruzar cada día por el medio de una procesión diciendo al agente de la Policía Local o al miembro del Consejo de Hermandades que va delante de las cruces de guía: "Oiga, que yo vivo ahí".

El Consejo insiste en que estrechar el pasillo de Catedral es un proceso complicado que requiere estudios técnicos y encuestas a capataces; que no es fácil hacerlo. Aseguran que de otro modo se hubiera hecho ya. Pero frente a este discurso, han vuelto a habilitar una auténtica avenida en Arquitecto Acero, donde los pasos pueden pasar en perpendicular y todavía sobraría sitio a ambos lados. Increíble la separación entre una valla y la de enfrente, cuando bastaba con mantener la alineación de los palcos. Está claro que donde no hay, no puede haber...

A las 11.43: "¿Que ocurrió en calle Nueva entre un cargador de Borriquita y un espectador, al parecer, capataz?". A las 17.14: "Desde San Agustín está tomada ya la calle San Francisco". A las 17.27: "Ayer en la calle Ancha había más gente viendo el Amor que las que hay habitualmente con sillas". A las 17.45: "Fuerte despliegue policial en general en los cruces y control de procesiones, es de agradecer que se acerquen años electorales". A las 17.46: "Muy pero que muy bien la banda de Gailín". A las 19.27: "Gracias a este hombre que tengo al lado no cierran Don Piponazo. Se ha comido tres paquetes de pipas". A las 19.38: "Insufrible lentitud en todos los cortejos. En eso sí debemos copiar a Sevilla". A las 20.13: "¿De dónde salen tantos taburetes?, ¿está de rebajas Polanco?". A las 20.34: "Festival de pantalones por encima de los tobillos y ausencia de calcetines". A las 22.25: "¿Cuatro horas de San Pablo a Catedral?". A las 22.48: "Muy bien Sanidad entrando en el Pópulo con el alumbrado apagado y el público muy respetuoso. Momento cofrade".

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