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La tarea más exigente

  • La reciente pérdida de puntos frente a conjuntos de la zona baja aumenta la dificultad en las últimas siete jornadas, que deparan cinco enfrentamientos contra rivales directos

Edgar Badía, portero del Reus, despeja un balón aéreo al que intenta llegar Dani Romera, que salta por encima de Olmo. Edgar Badía, portero del Reus, despeja un balón aéreo al que intenta llegar Dani Romera, que salta por encima de Olmo.

Edgar Badía, portero del Reus, despeja un balón aéreo al que intenta llegar Dani Romera, que salta por encima de Olmo.

Lael Cádiz se descuelga de las plazas de ascenso directo de manera casi definitiva al quedarse siete puntos por detrás del Sporting de Gijón -visitante del estadio Carranza el próximo domingo- y el Rayo Vallecano, actuales gobernantes de LaLiga 1|2|3 y a día de hoy claros favoritos para dar el salto a Primera División por el camino más rápido. El estirón que pegan dos de los equipos más fuertes del campeonato en la recta definitiva que conduce a la meta coincide con el frenazo en seco que sufre un conjunto amarillo que por momentos dar la sensación de haber llegado a su límite. Deja de ganar cuando más falta hace, en el momento decisivo, y poco a poco baja escalones en la tabla. Es inquilino de la quinta posición. ¿Serán capaces los de Álvaro Cervera de aguantar el tirón para agarrarse al menos uno de los puestos -entre el tercero y el sexto- que dan derecho a participar en el play-off el próximo mes de junio?

La misión pasa ahora por no despeñarse de la zona noble de la clasificación aunque no lo tiene nada fácil. Todo lo contrario. El Cádiz se descabalga y no precisamente por ser superado por sus temibles rivales directos, sino por no haber hecho los deberes contra escuadras que están ocupadas en otras lides. Las opciones de ascenso directo se van al traste -salvo giro inesperado- y las de play-off se complican -la ventaja sobre el séptimo baja a sólo dos puntos- después de no haber vencido en los últimos tiempos al Lorca y al Almería en casa (sendos empates a cero) y no haber puntuado en el campo del Reus (derrota por la mínima). El cuadro murciano está virtualmente descendido -penúltimo con sólo 23 puntos-, el almeriense lucha por la permanencia -17º con 39 puntos, sólo dos de margen sobre el descenso- y el catalán respira en la parte medio baja -14º con 44-, sin aparente peligro para conservar la categoría sin sobresaltos. No hay enemigo pequeño, y menos a estas alturas, pero es imposible avanzar sin batir a ningún adversario.

Esos puntos que se fueron al limbo frente a equipos sin tanto potencial hubiesen dado vida a los amarillos para mantenerse en la pelea por el ascenso directo y de paso tener más encarrilada su presencia en las eliminatorias. Pero la realidad es la que es y la tarea que no han hecho los de Cervera en las últimas semanas les obliga a dar un paso al frente en sprint final de la Liga si quieren seguir en competición más allá de la última jornada.

Las siete jornadas restantes irrumpen con absoluta trascendencia, con un panorama plagado de dificultades, con cuatro partidos a domicilio -dos de ellos seguidos- y tres como local. El Cádiz tiene que medirse a nada menos que cinco rivales directos: Sporting de Gijón, Real Zaragoza y Tenerife en casa y Real Valladolid y Granada como foráneo. Para quedar entre los seis primeros tiene que ganar algunos de esos duelos. No le queda otra. El cuadro asturiano ejerce de líder intratable. El conjunto maño, con dos puntos menos que los amarillos, es de los más fuertes de la segunda vuelta. El chicharrero, con cinco por debajo, quiete meterse arriba. Los pucelanos, con una desventaja de seis, no dejan ser de ser una amenaza, y los nazarís, con tres puntos menos, recibirán a los gaditanos en una última jornada que puede ser de infarto.

Se enfrenta además, lejos de su feudo, a dos equipos ajenos a la batalla por subir a Primera: el Albacete en el Carlos Belmonte y el Barcelona B en el Mini Estadi. Los manchegos están en tierra de nadie en el puesto 13º -sin apenas posibilidades de luchar por el premio gordo aunque sin correr peligro de caer al abismo-, mientras que los jóvenes azulgranas se hallan inmersos en la dura contienda por intentar esquivar el descenso a Segunda División B.

Los cálculos de Cervera pasan por conseguir cinco victorias para derribar la puerta de Primera sin tener que dar rodeos, aunque según el preparador cadista bastarían tres para certificar el billete para la fase de ascenso. Llegar a la élite por la vía directa ya no depende tanto del Cádiz sino de los fallos de los rivales que se han distanciado en la tabla.

Si los gaditanos sólo han ganado cuatro encuentros en los 14 capítulos ya transcurridos de la segunda vuelta, no parece nada fácil sacar adelante cinco en las siete del último tramo ni tampoco tres, aunque nada es imposible y van a intentarlo hasta el final porque si por algo se caracteriza este equipo es por su espíritu competitivo. A ello hay que unir la capacidad para vencer, la gran asignatura pendiente en la parte en la que se decide la temporada.

El Cádiz ha sumado en la segunda vuelta 18 puntos de los 42 por los que ha luchado. Ha logrado menos de la mitad y para explorar sus opciones de éxito necesita aumentar su producción sin más demora. Los números cosechados en los tiempos más recientes no le favorecen. Lleva dos puntos menos que en las primeras 14 jornadas del torneo -entonces atesoraba 20-.

El lado positivo es que todavía está a tiempo de reaccionar para tratar de igualar al menos lo que hizo la pasada campaña, cuando finalizó en una meritoria quinta plaza, la que ahora ocupa acechado por media docena de perseguidores.

La lucha por el play-off no puede estar más igualada y la ventaja para el Cádiz es que, pese al bajón de las últimas semanas, ocupa un lugar en la sala vip de la clasificación que pretende mantener e incluso mejorar en la recta definitiva. En sus manos está si da el paso necesario en las sietes finales que hay por delante.

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