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Sólo falta el gol (0-0)

  • La falta de puntería lastra a un equipo amarillo superior al asturiano

Un lance del partido del Cádiz Un lance del partido del Cádiz

Un lance del partido del Cádiz / Fito Carreto

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El Cádiz acumuló méritos para vencer al Sporting de Gijón pero las carencias en la definición lastraron una vez más a un equipo que empató en casa cuando necesitaba la victoria en su batalla por los puestos de fase de ascenso a Primera División. Mereció los tres, aunque el punto le permite escalar una plaza y colocarse cuarto con 58 empatado con el quinto -Numancia- y el sexto -Zaragoza- con la clasificación aún más apretada en relación con los perseguidores.

Los amarillos desarbolaron a los rojiblancos -de blanco entero en el estadio Carranza- en una excelente segunda mitad machada sólo por la falta de gol. Quinta jornada consecutiva sin ganar -cuatro igualadas y una derrota- pero con las opciones intactas de acceder al play-off.

Cuatro novedades presentó el once cadista: Marcos Mauro, Carrillo, David Barral y Rafidine Abdullah, este último sustituto del sancionado Álex Fernández. Los locales, una semana más con dos delanteros de inicio, llevaron el peso en el arranque e incluso dispusieron de una ocasión e el minuto 4 con un cabezazo alto de Kecojevic tras una falta sacada por Salvi. Replicó enseguida el cuadro asturiano -en el seis- con una internada de Nano Mesa hasta los dominios de Alberto Cifuentes, aunque su tiro, flojo y sin ángulo, lo atrapó el cancerbero.

El partido no tardó en convertirse en una toma y daca, con los visitantes atrincherados en su parcela aunque rápidos en las salidas y los de casa con amagos pero sin llegar a golpear, como una peligrosa incursión de Salvi -en el 10- que culminó con un centro algo defectuoso. Las precauciones se multiplicaron en los dos bandos, sabedores de la importancia de no recibir un gol como vía para ir a por el triunfo.

Para no perder costumbre, el Cádiz empezó a atascarse en labores ofensivas. Balones largos a Carrillo y poco más. Imposible armar así una jugada en condiciones. Mientras, el rival comenzó a aumentar su presencia en ataque por los costados y el centro. A falta de la irrupción de los extremos, el balón parado fue el único recurso de los gaditanos. En el 21, un nuevo testarazo de Kecojevic acabó con el esférico en las manos de Mariño. Fue lo último que hizo el montenegrino, que se tuvo que ir al vestuario en el ecuador de la primera parte lesionado en la parte posterior muslo derecho. Tomó el relevo Servando.

El tiempo corrió con dos equipos maniatados aunque los inquilinos del Carranza apretaron el acelerador antes del descanso. Presionaron, robaron el cuero una y otra vez y fabricaron alguna ocasión que no encontró premio. La más clara fue la del minuto 40, cuando Carrillo, con todo a su favor tras un preciso centro al interior del área, picó el balón hacia abajo con la cabeza y rebotó en un defensa. Pasado el 45, segundos antes del pitido del colegiado, Álvaro García se inventó una acción personal que finalizó con un zurdazo desviado desde una esquina de la frontal del área.

La defensa se impuso con claridad a los ataque en una parte bajo la sombra del cerocerismo, con un empate que hizo justicia a los méritos de los dos contrincantes. El empuje de los amarillos antes del intermedio alimentó las esperanzas de cara a la segunda parte frente a un adversario de mayor calidad pero más preocupado de tapar espacios que de otra cosa. Unos y otros dejaron la resolución del choque para el periodo definitivo.

Los de Cervera entraron mejor que su rival en la reanudación, tanto que a punto estuvieron de cobrar ventaja en el marcador después de una sucesión de saques de esquina. De uno de ellos nació un certero cabezazo de Garrido en el 49 que desbarataron entre Mariño y el larguero. El Cádiz salió en tromba y así continuó después del parón de cinco minutos a causa de la lipotimia sufrida por el asistente de banda Porras Rico, que tuvo que dejar su sitio al cuarto árbitro. Sólo fue un susto.

Los gaditanos dieron un paso al frente con el que acorralaron a un Sporting al que le costó reaccionar. Álvaro García entró más en contacto con el balón, la presión global fue in crescendo, también desde la grada, pero faltaba el gol. No paró de intentarlo un Cádiz lanzado aunque sin remate, el que pretendió buscar Cervera con la entrada de Dani Romera con 20 minutos por delante.

Los anfitriones se mostraron superiores en el juego ante un Sporting conformista, arropado atrás, rápido en el repliegue, con ganas de adormecer el partido. Fausto Tienza fue la última de las tres cartas por la que apostó Cervera desde el banquillo, en su caso para oxigenar la medular en la recta final. Mariño detuvo un derechazo de Rober Correa en el minuto 83 en una demostración más del incesante acoso de los locales, que merecieron la victoria en la segunda parte aunque la última palabra a tuvo el visitante Isma López con un remate a bocajarro que desvío la defensa cadista para evitar males mayores.

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