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Un castigo inmerecido (1-0)

  • El equipo amarillo sufre una injusta derrota en El Sadar después de regalar una primera parte nefasta y ser superior en la segunda, aunque sin el suficiente acierto en el remate

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El Cádiz sufrió la derrota (1-0) más injusta de la temporada empujado por un solitario gol del Osasuna en los compases iniciales del encuentro. El equipo amarillo regaló la primera mitad, indecente, y en la segunda se merendó a su rival y dispuso de ocasiones pero le faltó el gol para plasmar su superioridad. De nuevo careció de remate y se quedó sin marcar por tercera jornada consecutiva para continuar en una dinámica negativa que, sin embargo, no le impide mantenerse en la cuarta plaza.

La tendencia negativa es una realidad. Tres partidos seguidos sin ganar. Un empate, dos derrotas y un solo punto de los últimos nueve reflejan la mala racha de un equipo peleado con el gol que no termina de llegar a los 50 puntos, una cifra que tiene a tiro desde hace tres jornadas pero que no terminar de atraparla. Perder en El Sadar entraba dentro de lo normal pero el Cádiz mereció arañar al menos un punto ante un adversario que demostró que no atraviesa su mejor momento.

La obsesión de Álvaro Cervera por imponer la defensa por encima de todo le llevó a tirar a la basura los 45 minutos iniciales. El técnico desplegó la alineación más conservadora de la temporada, con Jon Ander Garrido y Fausto Tienza -su estreno como titular precisamente ante su ex equipo- como hombres defensivos del trivote que completó Álex Fernández -algo más adelantado-. Una semana más, al central Mikel Villanueva, le tocó desenvolverse como lateral izquierdo en una arriesgada apuesta del entrenador. Por esa zona débil llegó el primer gol.

Los minutos de tanteo se extendieron más de la cuenta en un duelo condicionado por las precauciones en los dos bandos. Ninguno quería asumir riesgos. Los amarillos se ocuparon de la contención y aunque amagaron arriba con alguna internada de Salvi y Álvaro García, a la hora de la verdad pecaron de excesiva timidez. Un par de centros al área y poco más. Sergio Herrera fue un espectador más.

Los gaditanos daban sensación de controlar la situación sin dificultades hasta que todo saltó por los aires al filo del cuarto de hora. El Osasuna no había aparecido en ataque hasta que un error de Villanueva en el marcaje derivó en una falta del zaguero en un costado junto al área -le costó una cartulina- que se convirtió en el origen del 1-0.

Fran Mérida se saltó los parámetros de la lógica y en lugar de centrar soltó un zurdazo, todo calidad, con el que introdujo el cuero en la portería, pegado a la escuadra, en el segundo palo. El tiro colocado hizo inútil la estirada de Alberto Cifuentes. Quizás pudo hacer algo más el cancerbero en el primer disparo de los locales, que sin hacer nada del otro mundo se vieron con el 1-0.

No había merecido ese castigo el Cádiz, pero en el fútbol los errores y los aciertos son los que inclinan la balanza hacia un lado y otro. Los visitantes se encontraron con que de repente el sistema se volvía inservible, con un equipo ultra defensivo que se veía muy pronto en desventaja y se empeñaba en demostrar una vez más sus numerosas limitaciones en tareas ofensivas.

Los de Cervera, obligados a ir a por el empate, el que fueron a buscar en El Sadar, lo intentaron aunque sin imaginación, carentes de la mínima creatividad como para inquietar los dominios de Sergio Herrera. La única ocasión en la primera parte, por decir algo, llegó en el minuto 34 tras un despeje corto de cabeza a su portero que Álvaro García no cazó por un pelo. Los amarillos no dispusieron de un referente en la creación.

El partido caminó hacia el descanso arrastrado por la nadería. La pelota no llegaba las áreas salvo por una acción casual. Los anfitriones supieron conservar su renta y Cifuentes, en el 42, evitó el 2-0 tras un disparo raso de David Rodríguez.

Fausto Tienza se quedó en el vestuario en el descanso y Alberto Perea comenzó la segunda parte con la intención de hacerse con las riendas del partido. Cervera descartó un futbolista defensivo, dio entrada a un jugador con chispa y el Cádiz se hizo amo y señor. De hecho, empezó a tener la pelota y por fin creó una oportunidad. La tuvo el propio Perea en el minuto 52 con un libre directo que lanzó desde la frontal en la dirección correcta aunque Sergio Herrera evitó el empate con una acertada intervención.

Cervera metió más madera con media hora por delante con Barral y Carrillo en punta y bajó a Álvaro García al lateral izquierdo. El Cádiz cambió de cara en la segunda mitad guiado por Perea. Empujó ante un rival entregado a la defensa y dispuso de opciones de empate. En el 62, Garrido no llegó a conectar de cabeza en una posición inmejorable tras y poco después ni Carrillo ni Barral alcanzaron por centímetros un centro de Salvi al corazón del área. Los andaluces acumularon méritos para empatar, pero no dieron en la diana. Álex Fernández tuvo el empate en sus botas en el 71 con un misil lejano que es escapó muy cerca de un poste. Y en el 76, Salvi pidió penalti cuando fue empujado cuando se disponía a rematar cerca de la portería.

De nada sirvió el acoso de los amarillos ante un adversario anulado. Le pelota fue del Cádiz a lo largo de toda la segunda parte. Nunca había disfrutado de tanta posesión pero no encontró el camino del gol y sin gol no hay puntos. En el 80, en plena recta final, de nuevo la tuvo Garrido de cabeza y otra vez le faltó tino. Lo intentó hasta el final el Cádiz pero el marcador no se movió.

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