La Virgen vuelve a su ermita a las 12:05 tras más de 9 horas de procesión

  • La Blanca Paloma regresó al santuario hora y media antes que el pasado año.

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La Virgen del Rocío ha regresado a su ermita a las 12:05, después de nueve horas y media de procesión por las calles de la aldea almonteña y casi dos horas antes de lo que lo hiciera el año pasado, cuando entraba en su Santuario en torno a las 13.40.

Este año el tradicional 'salto de la reja' y bajada de la Virgen de su presbiterio se ha adelantado también una media hora conforme a los tres años anteriores, y fue a las 2:32 horas de la madrugada cuando los almonteños se hacían con las andas de la Blanca Paloma y, unos 20 minutos después, salía por las puertas del Santuario para comenzar su tradicional recorrido por la aldea visitando a las hermandades filiales, la primera de ellas la de Huévar (Sevilla).

Durante estas nueve horas y media la emoción, la devoción y el fervor y la fe hacia esta imagen no han dejado de repetirse, viviéndose estampas inolvidables en las distintas casas de hermandad por las que ha pasado la Virgen para devolver a sus devotos la visita realizada ayer en la Presentación y para que éstos le rezaran la Salve y le elevaran sus plegarias entre cantes y palmas.

En todo su recorrido la Blanca Paloma ha estado acompañada por miles de fieles, cuya presencia se hacía aún más intensa conforme se iba aproximando de nuevo a su ermita.

Entre palmas, vítores, salves y "vuelos" de niños a manos de los costaleros para ser acercados lo más posible a la Virgen, la imagen ha ido acercándose a la explanada próxima a su Santuario sobre las once y media de la mañana.

En torno a las 11:50 han comenzado a repicar las campanas de la ermita anunciando la entrada de la Blanca Paloma a su templo, algo que ocurriría 15 minutos más tarde, tras recibir una petalada de rosas desde los balcones de la casa de la Hermandad Matriz de Almonte -la última de tantas recibidas a lo largo de la madrugada-.

Después de su entrada en el Santuario los almonteños han recorrido la distancia desde el dintel al altar para, de nuevo, colocar a la Virgen en su presbiterio.

Tras el fin de la procesión, las hermandades comenzarán de forma progresiva a abandonar la aldea para realizar el camino de vuelta a través de las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz.

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