La jornada se tiñe de emoción La jornada se tiñe de emoción

La jornada se tiñe de emoción

La jornada se tiñe de emoción

La aldea se convierte en un bullicio de romeros, caballos y charrés tras la misa pontifical de la mañana. Pequeños y mayores viven la fe en un intenso día de convivencia y hermandad que quedará para el recuerdo.