Toros

Rui Fernandes y Leonardo Hernández abren la primera puerta grande

  • Buen encierro para rejones de Fermín Bohórquez Accidentado festejo que se demoró hasta tres horas La rejoneadora Lea Vicens, con torería, corta una oreja en el epílogo nocturno

corrida del arte ecuestre de la feria de jerez Ganadería: Seis toros para rejones, reglamentariamente despuntados, de Fermín Bohórquez. De buen juego en líneas generales, propiciaron el espectáculo destacando el muy ovacionado primero, cuarto, quinto y sexto, aunque este vino a menos por lesionarse REJONEADORES: Rui Fernandes rejón rodando el toro, DOS OREJAS. Salió a hombros. Sergio Galándos pinchazos y rejón SILENCIO tras retrasarse el arrastre por avería del tiro de mulillas. Leonardo Hernández rejón DOS OREJAS Y RABO y palmas por bulerías al doblar el toro. Salió a hombros Manuel Manzanares pinchazo, rejón y dos descabellos SILENCIO Andrés Romeromedio rejón sin quebrar VUELTA AL RUEDO Lea Vicens rejón trasero OREJA INCIDENCIAS: Casi llenos en tarde fresca

Tres horas de toros. La tarde comenzó con media hora de retraso mientras las asistencias quitaban los plásticos que protegían el ruedo de la lluvia, demora que aumentó al fallar el tiro de mulillas.

Y es que una de las bestias, torda por más señas, se espantó en el segundo arrastre, desbarató los atalajes y deshizo el tiro, episodio que se repitió en el cuarto. Se solucionó arrastrando con el dumper que la empresa tenía prevenido para los trabajos del ruedo, solución criticada pero justificada por la urgencia.

Es más productiva la crítica, o la reflexión, por otros motivos más racionales: ayer, primer festejo en muchos años sin jinetes de Jerez, vimos otro rejoneo.

Un rejoneo más de sorprender que de saborear, más de espectáculo que de toreo, más de pasmar. Y no es menos meritorio: hay esfuerzo, riesgo, entrega y muchas horas de trabajo detrás. Pero es otra cosa, no son las formas camperas hoy añejas, suaves, elegantes y de despacioso gobierno del caballo.

En el toreo hay una regla de una sola palabra: despacio. El rejoneo de esta feria es otro, diferente y muy del agrado del público, que lo premia y responde, pero nada tiene que ver con las calidades del rejoneo local, hoy a la espera de que surja otro nombre.

El rejoneo de ayer es más veloz, más tremendista que artístico y esas fueron las armas del triunfador, Leonardo Hernández, que cobró un rabo más por el aliño que por la lechuga.

Rejoneo para divertir, asustar, entusiasmar... y para animar y jalear a un público festivo y ávido de hazañas. Si usted quiere lo otro, esas formas clásicas y alternando con la creatividad del jinete, tendrá que esperar.

Rui Fernandes cortó dos orejas con el rejón, pero hubo pasadas en falso y violentas batidas que desplazaban mucho al buen toro de Bohórquez en los embroques.

Sergio Galán con un toro manso -todos fueron distraídos de salida- tuvo mucho que torear para lucir a un toro que al final, tras encelarlo vistosamente, vino a más.

Leonardo Hernández electrizó al público con sus gestos y los espectaculares cites con las corbetas de "Sarope". Los alardes pie a tierra tras el rejón y el teléfono le franquearon el rabo.

Manuel Manzanares, más sobrio con un buen toro y eficaz y elegante de salida, tuvo un altibajo en banderillas con "Bandolero". Se fue en blanco al fallar con los aceros.

A Andrés Romero se le notaron las ganas de triunfar, pero ese empuje también le pesó convirtiéndose en precipitación. Menos mal que su buen enemigo estaba despuntado porque se dejó topar mucho las cabalgaduras.

Lea Vicens gustó mucho. En otro aire. Muy torera y lidiando de costado con su caballo "Bético", tuvo la mala suerte de que su toro se lesionara con una banderilla para perder empuje y brío, pero tuvo recursos para no perder hilo, resolviendo con lucimiento y tocando pelo.

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