Toros

El Fundi sale vivo de milagro en su adiós

  • El madrileño corta una oreja y se libra por muy poco de una cornada en el cuello · El Juli cobra otro trofeo · Castella, de vacío · Variada corrida de Victoriano del Río

GANADERÍA: Dos toros de Victoriano del Río -segundo y sexto- y los otros cuatro de Toros de Cortés, misma casa ganadera y encaste. Corrida muy dispar en hechuras y juego. TOREROS: José Pedro Prados 'El Fundi', que sustituía a Juan Mora en su despedida de esta plaza, de tabaco y oro. Estocada entera baja que provoca vómito (oreja). En el cuarto, dos pinchazos y estocada (saludos tras ovación y aviso). Julián López 'El Juli', de nazareno y oro. Estocada y descabello (silencio). En el quinto, pinchazo y entera caída (oreja tras aviso). Sebastián Castella, de azul marino y oro. Media estocada (saludos tras ovación y petición de oreja). En el sexto, tres pinchazos, un metisaca en los bajos y un pinchazo hondo (silencio tras aviso). Incidencias: Plaza de Pamplona. Jueves 12 de julio. Lleno de No hay billetes.

Y al séptimo día... descansó. Eso es en la Biblia. Porque El evangelio de los Sanfermines dicta que el mocerío ni descansa ni se cansa. La masa humana vestida de blanco y rojo continúa en plena forma y con más fuerza que los toros que pisaron ayer el ruedo de Pamplona. Los cánticos, con los sempiternos "¡Sigo siendo el rey!" o "La chica ye-ye", siguen ocupando los primeros puestos en su particular Lista de los 40 de esta fiesta interminable.

En el espectáculo de ayer hubo de todo, como en botica, tanto desde el punto de vista del ganado como de los toreros. En la terna compuesta por El Fundi, El Juli y Castella, el adiós del primero en esta plaza, en tarde en la que sustituyó a Juan Mora, quedó grabado a fuego y, si no es por el capotillo de San Fermín, lo hubiera sido también a sangre. Afortunadamente, El Fundi se libró milagrosamente de una cornada brutal y salió a pie, tras cortar una oreja, como otra también cobró El Juli, entre tanto Castella se marchó de vacío.

La corrida de Victoriano del Río -dos del citado hierro: segundo y sexto; y los otros cuatro de Toros de Cortés, de la misma casa ganadera y encaste- decepcionó en su conjunto, con un encierro muy desigual tanto en hechuras como en comportamiento.

El Fundi contó con el mejor lote. El serio y cinqueño que abrió plaza, bravo noble y repetidor, aunque de escasas fuerzas, embistió con clase en la muleta; especialmente por el pitón derecho. El madrileño toreó bien a la verónica. En su labor con la franela cumplió, con sobriedad y escasa expresividad artística, ante un animal que perdió en varias ocasiones las manos. Mató de estocada entera, para un trofeo de escaso peso.

Con el cuarto llegó el peligro, el miedo y la angustia. El toro, alto y falto de remate, resultó noblón. El Fundi basó su labor por el pitón derecho (el mejor). El trasteo no alcanzó vuelo. En la suerte suprema, el toro esperó con peligro a cambio de un pinchazo. En un segundo envite, tapó la salida y volteó al diestro para intentar cornearle cuando yacía en la arena. El Fundi se cubrió la cabeza con sus brazos, entre tanto intentaban hacerle el quite. Fueron unos segundos eternos. Varios apuntes a la yugular. Se mascaba la tragedia. El propio torero hizo la croqueta -giró sobre si mismo- en la arena y se levantó, como un rayo, ileso. A la tercera, El Fundi acabó con el cornúpeta de un espadazo.

El Juli, entregado, con sitio y técnico, se las vió con un lote dispar. El segundo fue un toro de excesivo peso -645 kilos-, aunque bien construido. El Juli, que brindó al matador de toros retirado navarro Sergio Sánchez, realizó un trasteo con oficio, pero sin posibilidad de lucirse, ya que el animal acometía gazapón, con la cara alta y propinando tornillazos.

El Juli se las vio en segundo lugar con un animal de abierta cuerna, que embistió sin clase -unas veces metía la cara, otras perdía las manos y en otras ocasiones se quedaba corto-. El torero, con entrega, realizó una faena técnica y con muchos registros, brillando con la diestra. Metido entre los pitones del toro, volvió loco al cornúpeta y al público con varios cambios de mano, sin moverse un ápice. Pese a un pinchazo y una entera caída, cobró el segundo trofeo de la tarde, algo excesivo.

Castella también contó con una oportunidad para el lucimiento. Lo mejor de su actuación: su valor sereno. Su primero resultó noble, aunque con el inconveniente de la flojedad, por lo que se quedaba corto. El francés comenzó el trasteo con estatuarios a pies juntos, a media altura. Destacó en un par de tandas con la diestra. Con la izquierda, brilló en algún natural. Y acabó en los terrenos del astado, ya apagadísimo. Mató de pinchazo hondo. Y se solicitó una oreja que no fue concedida. Con el sexto, feísimo, alto, vareado, cornilevantado y muy deslucido, Castella no logró nada positivo y dio un mitin con la espada.

Al término del festejo, la sonrisa de El Fundi nos pareció más ancha que nunca. El torero saludaba desde el ruedo agradecido por el trofeo y el afecto recibido, como El Juli. Pero lo importante es que salía por su propio pie. Un hasta pronto tras ese instante en el que las navajas de Fabuchero buscaron la yugular del diestro madrileño para un adiós definitivo ¡¿Quién dice que no fue San Fermín el que evitó una tragedia?!

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