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Toros

Fandi, Castella y Cayetano a hombros en la primera de abono de Roquetas

  • La terna se reparte un total de ocho orejas y se marcha a hombros tras lidiar una buena corrida de Cuvillo

Salvo por lo reunido y rotundo de ese tercio de rehiletes protagonizado por el granadino, a la faena del primero le queda poca cosa que explicar si no es para irse por los derroteros de un toro que no terminó de emplearse, que cuando lo hizo llevo la cara a media altura. El Fandi, ni bien ni mal ni si ni no. En Fandi. En ese profesional que es capaz de enroscarse a la tarde con un toro a media asta que fue a menos y protestando por el izquierdo y un torero que a poco que le plantó la muleta es capaz de conectar lo suficiente. Quiso hacerlo con ese recibo capotero rodilla en tierra y también cuando el inicio de faena llevó al de Cuvillo frente a la muleta del granadino intentando llevarlo y conducirlo largo en esos compases iniciales. Entre eso y lo demás cabe sosería del toro y oficio del torero. Ya les digo ni bien ni mal ni sí ni no. Eso. La media estocada no fue expeditiva y aquello se quedó en un gracias por haber venido.

Después de haberse dejado llegar los pitones a escasos centímetros de los muslos, Castella le arreó un soberbio espadazo el segundo de la tarde. El de Cuvillo cayo rodao a sus pies y el tendido se volcó en hacerle llegar las dos orejas. Premio a una faena presidida por la suavidad, excelsa suavidad con la que el francés había conducido la lidia en este toro desde que apareció por toriles. En corto con el capote, la calidad y galope del toro cantó la posibilidad y ahí llegó.

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Castella impávido, suave, entregado y sin prisas. Sin amontonar la cosa que ya había empezado a crecer con dos inmensos pares de Chacón que le obligaron a salir de la tronera para saludar. Mejor el primero. Después Castella, en torero templado y exquisito ante una buena mesa que el Cuvillo dejaba puesta en cada envite por el pitón diestro condensando clase y bravura hasta dejarse llegar el morro por el albero. Mas entrega y composición por ese lado que por el izquierdo donde el conjunto no brilló del todo.

En cualquier caso, la faena creció sola, arriba como la espuma con el francés liándose al toro por todos lados. Ahí estalló la plaza. Lo demás, ya lo saben, premio doble para el torero y para el toro, aplaudido en el arrastre.

Clase y nobleza reunidas en ese tercer Cuvillo de brava condición para emplearse hasta el final en una faena que Cayetano cuajó con calidad por los pitones corriendo bien la mano para embarcar esa embestida franca y humillada de principio a fin. Ni una renuncia, ni un cambio de ritmo en uno de los más completos ejemplares de la buena corrida que Cuvillo trajo ayer a Roquetas. Sobrio en el toreo dejando la muleta acompañar una embestida que ya llevaba dentro mucha clase. Acoplado al buen ritmo del animal la faena fue creciendo poco con la entrega que Cayetano iba dejando. También con buenos pasajes de un toreo que llevó temple al conjunto. No todo iba a ser el toro porque ahí estuvo el torero para hacer que aquello se dejara llegar al tendido. Series largas y pases de pecho se unieron al final en ese carrusel de molinetes de rodillas con la plaza rugiendo ya de forma determinante. La espada viajó lenta, dejando llegar al toro en ese cite de Cayetano y ahí quedó en todo lo alto. Un poco trasera, lo que hizo llegar el aviso, pero tremenda de decisión y ejecución.

Pastueña la embestida del cuarto Fandi se empleó en una construcción de faena que tiene dentro dos buenas series por el izquierdo y un ritmo diferente con pausas y la ligazón que le dan un cuerpo interesante a su labor frente a un toro de nobleza exquisita, con galope franco en un vibrante tercio de rehiletes, cuatro pares puso Fandi, reunidos con precisión y manejo de los terrenos. Complementos de rodillazos y molinetes para enjaretar el conjunto y la parafernalia que espera el público y Fandi le da sin avaricia con un toro venido ya a menos. Estoconazo a ley de Fandi, pura entrega y efectividad en el volapié que le franqueó la Puerta Grande.

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Menos de todo tuvo ese quinto, a la postre el menos brillante del encierro, que se fue yendo a menos, aunque ya venía de serie con menos depósito de combustible. Castella en ese plan de toreo sosegado que empleó toda la tarde lo intentó por ambos pitones, aunque el conjunto gastó menos intensidad para el tendido a pesar de que el francés estuvo en ese intento de lucir en la cercanía de terrenos. Con el pozo seco, los remates sobraron. Media estocada en buen sitio bastó para una oreja más que sumar al esportón.

Sin llegar a ser un toro de los más completos del encierro el sexto dejó ver mucha calidad por el pitón izquierdo, donde Cayetano encontró los primeros resquicios de una faena que poco a poco iría quedándose sin toro cuando el torero le intentó lo mismo por el derecho. Buscó Cayetano reeditar lo anterior pero ya no había mas fondo y el conjunto quedó sosito. Con más entrega del torero buscando resolver todo en forma para el tendido, pero aquello ya no echó gusto a ná.

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