alfonso cadaval. novillero

"Disfruté mucho de la situación, estaba muy seguro de mí mismo"

  • El pasado sábado debutó con picadores en la Feria de Olivenza, consiguiendo un trofeo El próximo 26 de mayo se estrenará en Sevilla

El novillero Alfonso Cadaval (Sevilla, 1994) debutó con picadores el pasado sábado en el segundo festejo de la Feria de Olivenza consiguiendo un trofeo. El torero, hijo de César (Los Morancos) y estudiante de Periodismo, se suma a un nutrido grupo de nuevos valores sevillanos. El próximo 26 de mayo -fecha del Corpus-, se estrenará en la Maestranza, alternando con Pablo Aguado y Rafael Serna, ante novillos de Talavante. Apoderado por los toreros Alberto de la Peña y Rafael Cuesta, el año pasado sufrió una cornada grave de 20 centímetros en el muslo derecho en Aldeávila de la Ribera, en lo que supuso su bautismo de sangre, marcado por una atención sanitaria surrealista, ya que fue operado en la Sala de Juntas del Ayuntamiento.

-Alfonso, ¿qué supone el cambio de escalafón?

-Digamos que es una nueva oportunidad para seguir avanzando y caminando.

-¿Cómo valora su actuación?

-El primer novillo tenía cierta clase, sobre todo por el pitón izquierdo, aunque con el recorrido bastante corto y yo expresé lo que sentía. Por el derecho reponía y soltaba la cara y no estuve tan a gusto. El segundo se movía, humillaba. Por el derecho tenía clase y disfruté y por el izquierdo, en el segundo muletazo, soy yo quien trae la muleta antes de que llegue el novillo y me llevo una voltereta. Con mis fallos y mis carencias técnicas, hice lo que sentía.

-¿Qué diferencias ha encontrado entre el utrero y el eral?

-El utrero necesita más técnica y más oficio. El puyazo lo templa. El eral se mueve alocadamente. Como le dije a mi padre, el eral es como un niño chico, que no para y te pinta las paredes y el utrero es como uno de 20 años, que ya tiene seriedad. Con el utrero se puede torear más templado y practicar lo que siento.

-Y en el público, ¿notó algún cambio?

-La gente se lo toma de otra manera. En Olivenza hubo un público muy bueno, con un ambientazo, con muchos taurinos y empresarios. Noté que el público no es que fuera más exigente, pero sí con más seriedad.

-¿Llegaba totalmente recuperado de la cornada que sufrió el año pasado en Aldeávila?

-Sí. Estaba totalmente recuperado tanto física como psíquicamente.

-¿Qué cambios fundamentales ha habido en su toreo?

-Creo humildemente que el toro picado me ha venido mejor; aunque, lógicamente, necesito adquirir mucha más técnica. Y algo esencial fue que en Olivenza disfruté mucho de la situación, estaba muy seguro de mí mismo, haciendo las cosas con el concepto que me gusta.

-¿Cómo es ese concepto?

-Es el toreo de toda la vida. El toreo clásico y eterno, en el que me fijo. Pienso que debo hacer las cosas con pureza y ser natural. Después, llegará o no y eso será la gente quien lo juzgue.

-¿En qué espejos se mira?

-En todos los toreros. Me gustan mucho Morante, Manzanares, Urdiales y Finito. Y otros como Curro Díaz o Ángel Teruel, hijo. Otro de los que me harto de ver vídeos es del maestro Ponce. Y de los toreros de antes, Manzanares, padre, y Antoñete.

-Su padre estuvo presente en su debut en el callejón de la plaza de Olivenza ¿Cómo cree que lo vivió y que le dijo?

-Estuvo muy nervioso. Lógico, es mi padre. Pero creo que lo disfrutó mucho. Estaba contento, orgulloso y feliz. Antes de vestirme de torero me dijo que disfrutara, que fuera yo mismo. Fue su único consejo.

-Y ahora, Alfonso, ¿cuál es su meta?

-La gente exigirá un nivel y tengo que buscar ser más redondo, más compacto. Espero conseguirlo y llegar bien a Sevilla.

-Analíce el cartel.

-Pablo es íntimo amigo mío y como torero destaco su clase y Rafa, también amigo, conecta muy bien con la gente. En cuanto a la ganadería confío mucho en ella, es la misma del pasado sábado.

-Llegará sin rodaje a la cita del Corpus...

-Sí. Antiguamente los toreros se rodaban por los pueblos antes de llegar a Madrid y Sevilla. Ahora, es imposible. Para que te pongan en cualquier plaza lo que valen son los triunfos en Las Ventas y en la Maestranza. En Sevilla espero reivindicar lo conseguido en mi debut en Olivenza.

-¿Qué planificación ha hecho junto a sus apoderados y qué le han recomendado?

-A mí me gustaría torear lo máximo posible siempre que nos respeten. No hay que ir a sitios si la cosa no está para eso. Nada más terminar de torear, lo primero que me dijeron es que comienza otro día, que hay que tener los pies en el suelo y machacarse. Yo no paro de entrenar todos los días en Utrera.

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