trigésima primera en la plaza de las ventas

El Cid, herido y Pepe Moral triunfa

  • El saltereño sufre una cornada de 20 centímetros en el muslo derecho de pronóstico grave y el palaciego corta una oreja al quinto toro, notable en la muleta

  • Corrida de Adolfo Martín, de comportamiento dispar y serio

El Cid fue cogido por el segundo toro, que le propinó una cornada grave en el muslo derecho. El Cid fue cogido por el segundo toro, que le propinó una cornada grave en el muslo derecho.

El Cid fue cogido por el segundo toro, que le propinó una cornada grave en el muslo derecho. / fotos: mariscal / efe

La corrida de Adolfo Martín, bien presentada, de comportamiento dispar y serio, puso a prueba a la terna compuesta por El Cid, Pepe Moral y Ángel Sánchez, que tomó la alternativa. El festejo, en una tarde nuevamente con lluvia, ofreció su lado amargo con una cornada a El Cid en el muslo derecho de veinte centímetros y las mieles del triunfo fueron para Moral, quien cortó una oreja del quinto toro.

El Cid fue cogido por el peligroso segundo de fea manera. El diestro saltereño, en el comienzo de la faena, sufrió una cornada en el muslo derecho en un derrote certero. Ya en la arena, la fiera le buscó con saña y lanzó hacia arriba. De inmediato las asistencias trasladaron a El Cid a la enfermería. Pepe Moral despachó al toro y el festejo quedó en un inesperado mano a mano entre Moral y Ángel Sánchez.

Si la cruz la sufría en sus carnes un torero sevillano, otro, Pepe Moral, se alzaba como triunfador del festejo tras una importante actuación ante un gran toro de Adolfo Martín, Chaparrito, un precioso cárdeno, cinqueño, veleto, que cumplió en varas en dos puyazos, puso en apuros a Juan Sierra, que se la jugó en banderillas, y que en la muleta dio un juego notable. El palaciego, que lo recibió con buenos lances a la verónica, cuajó una buena faena, presidida por el temple y premiada con una oreja, escuchando en varios pasajes el rugido del público de Las Ventas, entregado. Con la franela comenzó con unos doblones y brilló en dos series diestras con muletazos de mano baja y largos, en los que humillaba el toro. Y otra tanda más por ese pitón, con garra. Con la izquierda, aguantando, dibujó algunos naturales lentísimos, que supusieron artísticamente lo más brillante del festejo. Cerró las tandas con hondos pases de pecho y la faena con ayudados y un gallardo pase del desprecio. Mató de pinchazo y una estocada para ganar un trofeo solicitado mayoritariamente por el público y el toro, para el que se pidió la vuelta al ruedo, fue ovacionado.

Pepe Moral, ante el ofensivo y largo tercero, que acometió sin entrega durante su lidia y que manseó, se mostró voluntarioso y mató de estocada para ser silenciado.

Ángel Sánchez tomó la alternativa de manos de El Cid con Mentiroso, número 14, cárdeno, de 485 kilos, bajo, un astado que tardeaba y embistió con nobleza, aunque con escaso recorrido. El madrileño, arrollado en el capote, sin consecuencias, destacó en varios pasajes al natural; aunque no redondeó una faena que contó con varias carencias. Mató de media trasera y tres descabellos y escuchó su primera ovación como matador de toros. Con el cuarto, cornipaso y complicado, Sánchez, sin experiencia con este tipo de toros, se mostró porfión en un trasteo que no cobró altura. Falló con los aceros. Volvió a entregarse ante el sexto, veleto y con dificultades y deslucido en una labor desigual que fue silenciada, tras un pinchazo y echarse el toro.

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