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tauromaquia y sanidad

Carta a los Reyes de los cirujanos taurinos

  • La Sociedad Española de Cirugía Taurina solicita colaboración para subsanar graves carencias

La Sociedad Española de Cirugía Taurina (SECT) ha elevado un informe sobre su situación cuyas conclusiones bien pudieran ser esta Carta a los Reyes Magos en la que pide fundamentalmente cuatro deseos:

Acabar con el incumplimiento del Reglamento de las condiciones médico-sanitarias en muchos festejos; terminar con el intrusismo; superar carencias muy graves en los requisitos de determinados reglamentos autonómicos en los festejos populares y asegurar la incorporación de jóvenes profesionales en las enfermerías.

Para que estos regalos lleguen es imprescindible, tal y como solicita la SECT, un incremento notable del control por parte de los representantes administrativos y delegados gubernativos para que pueda verificarse el cumplimiento de los requisitos legislativos vigentes (Real Decreto 1649/1997).

Falta de quirófanos móviles

Después de la tragedia de Paquirri en Pozoblanco (1984), la cirugía taurina dio un vuelco positivo en todos los sentidos, ordenando la reglamentación estatal que todas las plazas de toros deben disponer de un servicio médico-quirúrgico cuyos elementos son tres: instalación sanitaria, vehículo de transporte sanitario y personal médico.

Aunque se ha avanzado mucho, los cirujanos se encuentran en algunas ocasiones con que no todas las plazas pequeñas, que son la mayoría, tienen los quirófanos móviles que se exigen y en su lugar se utiliza una ambulancia convencional o una UVI de transporte, sin espacio adecuado para trabajar.

Lo imprescindible

Los propios cirujanos taurinos se encuentran en demasiadas ocasiones sin el equipo imprescindible. Según la normativa, todos los festejos deben contar con una enfermería permanente, un quirófano móvil o un local temporal adaptado que haga la función de enfermería; una UVI Móvil; y un equipo médico. Si falta alguno de estos tres elementos se estará cometiendo una infracción muy grave, cuya responsabilidad recaería no sólo en el propio médico, sino también en la empresa organizadora e incluso en el delegado gubernativo; aunque los más perjudicados serán los propios toreros.

Por ello, los cirujanos, en esta Carta a los Reyes Magos, también se dirigen a los profesionales taurinos, a los apoderados y a su gente de confianza para que se interesen por las instalaciones taurinas y los equipos médicos, dejando a un lado viejas supersticiones. Fundamentalmente quieren llamar la atención y sensibilizar a una parte del empresariado de la magnitud y trascendencia que supone la precariedad.

Festejos populares: 24 muertos en 2 años

Otra de las inquietudes de la Sociedad Española de Cirugía Taurina es el alto número de muertos en los festejos populares. Sólo en los dos últimos años murieron por cornadas 24 personas (16 en 2015 y 8 en 2016). Para ello, en una lucha que ya comenzó en su día el cirujano sevillano Ramón Vila, exige la modificación de diversas reglamentaciones autonómicas, como las de Castilla-León, Extremadura, Aragón y Levante. Afortunadamente, otras como Andalucía, Madrid y Castilla-La Mancha disponen de una normativa renovada.

Inquietud ante el futuro

Por varios de los aspectos apuntados, La SECT muestra una honda inquietud ante el futuro de la asistencia médica en los espectáculos taurinos y en la formación de cirujanos taurinos. Existe una falta de estímulos para incorporar nuevos profesionales sanitarios (médicos y enfermeros) en los equipos de las plazas, como ya advirtió Vila hace tiempo.

Es preciso revitalizar la cirugía taurina. De continuar la progresión se teme que en cinco años más de la mitad de los cirujanos y anestesistas de las principales plazas de España se habrán jubilado. Para ello, los veteranos magos del bisturí piden que no les pongan impedimentos cuando se hagan acompañar por médicos y enfermeros en sus burladeros para inculcarles la vocación y sus conocimientos. En la formación empírica continuarán con cursos y simposios en los que precisan la participación de las instituciones públicas, de patronatos y fundaciones privadas, de Colegios de Médicos y de asociaciones profesionales taurinas y, por supuesto, de los toreros, quienes deberían implicarse y ser promotores fundamentales para que estos magos de la cirugía taurina, siempre al quite, continúen salvando vidas.

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