TV-Comunicación

Nunca el mal fue tan bueno

  • Canal Sur estrena 'Breaking Bad', un tratado televisivo y moral, la mejor serie que haya podido programar la cadena andaluza en toda su historia.

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Delicatessen para cenar en Canal Sur Televisión. ¿Quién dijo que en verano baja la calidad de la parrilla televisiva? En el canal autonómico los lunes, a partir de las 23.55 (El Loco soy yo va en prime time), ocurrirá lo contrario. En términos de ficción audiovisual, la pública andaluza estrena en abierto la que con casi toda seguridad sea la mejor serie que haya emitido en sus 23 años historia, Breaking Bad, que acumula premios y el favor de la crítica mundial. Y que el próximo domingo comienza, con enorme expectación, su quinta temporada en EEUU.

Posiblemente, la mejor definición de Breaking Bad la formulara, certero como es habitual, el crítico televisivo de la revista Time, James Poniewozik. Se trata de la historia de su protagonista, Walter White, cruzando umbrales morales en los que el fin siempre parece justificar los medios, pero que lo dirigen, inexorablemente, hacia su condena final. Porque Breaking Bad no es una comedia ácida, ni un drama. Es un tratado televisivo y moral, una obra maestra sin concesiones, un homenaje a la libertad creativa con la que parece contar su autor, Vince Gilligan. Cuando se estrenó hace cuatro años, nunca se había visto nada similar. Desde entonces son muchos los intentos por copiarla, por hacer el triple salto mortal, la pirueta argumental con la que competir con su atrevimiento. Nadie se acerca.

Fogueado como uno de los principales guionistas y productores de Expediente X, Gilligan y su serie llevan cinco años disputándose el trono de las series de calidad con su 'hermana' de la cadena de pago AMC, Mad Men, de otro maestro, Matt Weiner. De hecho, su protagonista, Bryan Cranston, le arrebató el premio Emmy al mejor actor de televisión durante tres años consecutivos al mismísimo Jon Hamm y su icónico Don Draper. Cranston, al que muchos recordarán por su papel de padre en Malcom, al que recientemente vimos en Drive y próximamente veremos en la nueva Desafío Total, es un intérprete sensacional, y tanto él como su personaje están ya a la altura de James Gandolfini y su Tony Soprano. Es decir, no se puede escribir sobre la historia de la televisión sin mencionarlos.

La trama está llena de sorpresas y nunca da nada por supuesto ni toma por tonta a la audiencia. Walter White es un honrado y brillante químico que, por azares de la vida, acaba como profesor de Química de instituto en Nuevo México -su entorno abrasador y sus desiertos son otro de los protagonistas de la serie-, pero que con su miserable salario público y con lo que gana 'extra' en un lavado de coches apenas logra sacar adelante a su familia, con un hijo discapacitado. Así que cuando le diagnostican un cáncer de pulmón -el muy desgraciado ni fuma- y le ponen un corto plazo a su vida, intenta buscar alguna forma de dejar el futuro resuelto a su familia. Se cruza con un ex alumno convertido en pequeño camello y se ponen a 'cocinar' metanfetamina. Y por fin el pobre Walter encuentra algo en lo que brilla más que nadie: fabrica una droga de una pureza desconocida que todo el mundo querrá controlar. A partir de ahí comenzamos un apasionante descenso a los infiernos, a veces muy muy divertido, a veces hiperdramático, pero siempre emocionante, en el que asistimos a la lenta transformación del bueno del profesor White, ese tipo apocado, tímido y buena gente al que uno se encuentra reciclando su basura, en su alter ego oscuro: Heisenberg (que es como se conoce en círculos policiales y en los bajos fondos al creador de la droga que hace furor).

A Cranston lo rodea un pequeño pero excelente casting que arranca con el sorprendente ex alumno y camello de pacotilla Jesse Pinkman (Aaron Paul, otro actorazo que empieza a sumar Emmys), sigue con su cuñado y para colmo agente de la DEA Hank Schrader (el sensacional Dean Norris), y su mujer Skyler (Anna Gunn). Y luego, si Canal Sur tiene la paciencia necesaria, llegarán los malos y varios son de antología en las siguientes temporadas. Porque puede que Walter se vaya haciendo cada vez más malo. Pero Breaking Bad cada año es mejor. Y eso que siempre parece imposible, insuperable, al final de cada temporada.

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