Soledad Cazorla. Fiscal de la Sala de Violencia contra la Mujer

"La violencia machista no tiene una solución inmediata"

  • La representante del Ministerio Público asegura que se necesita tiempo para que se eduque a las nuevas generaciones y se reeduque en igualdad a las anteriores

La violencia machista no se puede resolver "de manera rápida, ni inmediata", sino que el fin de esta lacra requiere tiempo y la educación de las nuevas generaciones y la reeducación en igualdad de las que no lo están.

Así lo asegura, en declaraciones a Efe, la fiscal de Sala de Violencia sobre la Mujer, Soledad Cazorla, y varias asociaciones de mujeres, que se han mostrado en contra de una reforma de la ley integral contra la violencia de género.

En esta última semana, varias mujeres han incrementado la lista de crímenes machistas, la última en Sevilla, una cifra que ya supera a las que se contabilizaron en todo 2009, periodo en el que hubo 55 víctimas.

Para Cazorla, las cifras "siempre son escandalosas", aunque ha negado que se haya aumentado el número de víctimas mortales con respecto a años anteriores, salvo en el citado 2009.

En opinión de Cazorla, lo "verdaderamente importante" es por qué las mujeres no denuncian su situación de maltrato; de hecho, sólo un 23% de las víctimas había presentado denuncia contra su agresor.

La fiscal considera que hay mujeres que "no están preparadas para denunciar", aunque sí comunican a su entorno que son maltratadas, por lo que "es necesario que ese círculo cercano a la víctima denuncie a las autoridades esa lamentable situación".

"Que sepan que la única manera de paliar los efectos del miedo y acabar con esa situación es denunciar los hechos. Estamos para protegerlas", afirma Cazorla. La violencia machista, a su juicio, es un fenómeno que "nos ha atenazado durante años" y "muy complejo", al que no se le puede ganar la batalla en poco tiempo.

"Más que hablar de fallos, hay que hablar de tiempo. No se puede resolver de forma rápida e inmediata, sobre todo cuando los mecanismos más efectivos son los que se refieren a la educación y a la prevención", señala.

En este sentido, añade: "Hay que educar a las nuevas generaciones y reeducar a las que no están educadas en igualdad".

Cuestión de tiempo también es, a su parecer, que se incremente el número de GPS activos para agresores, los cuales son un recurso para las medidas cautelares, pero no para el cumplimiento de penas.

"No se puede decir que hay 3.000 GPS y que hay que ponerlos todos, sino que hay que ver cada caso concreto, valorando el riesgo", estima Cazorla, quien ha dicho estar "absolutamente en contra" de cualquier modificación de la ley contra la violencia de género, porque "sería precipitado".

Las estadísticas de violencia de género se deben considerar "en marcos amplios" y no se pueden sacar conclusiones mes a mes.

Hay "algunos problemas" en la lucha contra este tipo de violencia, fundamentalmente en lo relativo a los sistemas de protección, aunque ha reconocido que en los últimos años "se han producido mejoras significativas" en este sentido.

"La batalla contra la violencia de género es una carrera de fondo social en la que los poderes públicos tienen responsabilidad, pero también la tiene la sociedad y hay que seguir insistiendo en eso", asevera. "Hay muchas cosas que hay que regular y hay que estar en vigilancia permanente para que el mecanismo funcione. Si todos los mecanismos necesitan un mantenimiento, cómo no lo va a necesitar este", destacó.

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