Sociedad

Casi 2.000 españoles están presos en el extranjero, el 80% por tráfico de drogas

  • Marruecos y Perú, los países con más detenidos · Andalucía, Cataluña y Madrid son las comunidades con más encarcelados · El Ministerio de Sanidad presenta una campaña para alertar sobre este peligro

Ni excitante, ni divertido. Acercarse a las drogas puede arruinar la salud y la vida. Y si no que se lo pregunten a los 1.572 españoles que permanecen detenidos en cárceles extranjeras por delitos relacionados con el consumo o tráfico de drogas en otros países. A fecha de hoy, el número de españoles encarcelados en 52 países extranjeros alcanza la cifra de 1.968, rozando casi el umbral de los 2.000, de los cuales el 80% se encuentra preso por tráfico o consumo de drogas. Una cifra que asciende año tras año -150 arrestados más en el último año-. La delegada del Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya, manifestó que los detenidos son "fundamentalmente tontos por pensar que no les va a pasar nada por llevar un paquete extra en la maleta", mientras que desde el Ministerio de Asuntos Exteriores advierten que "las cárceles de España son un paraíso en comparación con la que hay en muchos países".

"Existe una falsa creencia de que con un extranjero van a ser más permisivos. Muchas personas justifican que es para consumo propio, pero la mayoría son pillados con droga para ganar dinero extra", explicó Moya, que presentó ayer la campaña ¿En serio, crees que acercarse a las drogas en el extranjero puede ser algo divertido? Con esta iniciativa, realizada por el Ministerio de Sanidad y Consumo y la Fundación Rubial-Españoles en el Mundo con la colaboración de los ministerios de Asuntos Exteriores y Justicia, quieren alertar de las consecuencias negativas de las drogas en los viajes.

"No hay países tolerantes con los consumos de drogas, ni existen paraísos, salvo en la imaginación de algunas personas. En la mayor parte del mundo, consumir drogas está penalizado con cárcel. Además, muchos países no hacen distinción entre tráfico y consumo", aseguró Moya. España es de los países con una legislación más permisiva con el consumo de droga. Ésta es una actividad castigada con multas, pero nunca con cárcel. Tampoco es delito penal la posesión de estupefacientes para el consumo propio.

La mayoría -un 85%- de los encarcelados son hombres (1.671, frente a 297 mujeres). El perfil habitual es el de alguien entre los 20 y 40 años de clase social baja, apuntó la delegada del Plan Nacional sobre Drogas. "Para muchos jóvenes traficar con drogas puede parecer algo excitante, una forma de ganar dinero sin esfuerzo, pero lo más probable es que estas personas terminen en la cárcel en condiciones de reclusión muy duras", advirtió Moya.

Los países con mayor número de españoles condenados o pendientes de juicio por posesión de drogas son Marruecos (230), Perú (184), Brasil (126), Francia (121), Argentina (112) y Portugal (106). En concreto, en Marruecos, estos delitos por parte de españoles se han triplicado en la última década, pasando de 76 en 1999 a 230 en la actualidad. En cuanto a la procedencia, Andalucía (319), Cataluña (289) y Madrid (250) son las comunidades autónomas con mayor número de personas encarceladas en otros países por este tipo delitos, mientras en 273 de los casos se desconoce la procedencia de los detenidos y 257 son nacidos en el extranjero.

Los datos también revelan que en Europa está detenido el 25% del total (442) de ciudadanos españoles condenados o pendientes de juicio por delitos relacionados con las drogas. Así el 84% de los españoles encarcelados en Italia lo está por tráfico de drogas; en Portugal, el porcentaje es del 79%; en Holanda y Reino Unido las cifras se sitúan en el 78%, mientras que en Francia el dato es del 58%.

"Hay que desterrar la idea de que en los países de nuestro entorno existe una gran permisividad hacia el consumo de drogas. Es un mito muy extendido, pero falso", recalcaron desde Sanidad. En la misma línea, la directora de Cooperación Jurídica Internacional del Ministerio de Justicia, Aurora Mejía, también señaló la dureza de las leyes de algunos países, que "incluso pueden llegar a imponer pena de muerte o cadena perpetua". Unos supuestos que afortunadamente no afectan a ninguno de los españoles detenidos actualmente en el extranjero.

España invierte cada año más de un millón de euros en ayudas ordinarias para que los presos "vivan con menos incomodidad y más dignidad su situación", pero, según Javier Herrera, subdirector general de Protección de los Españoles en el Extranjero, este apoyo "no sirve para paliar la dureza del día a día del encarcelado, que hace que se le quiten las ganas de volver a traficar". Los procesos de traslado desde el extranjero a cárceles españolas suelen ser lentos y difíciles de tramitar -puede durar hasta tres años si no existe una condena firme- y en algunos casos incluso imposibles, cuando no existen convenios para ello.

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