Sociedad

¿Puede contagiarse el coronavirus en un ascensor?

Un técnico arreglando un ascensor Un técnico arreglando un ascensor

Un técnico arreglando un ascensor / Barrionuevo

No cabe duda de que la abrupta irrupción del coronavirus en la vida de los habitantes de prácticamente el mundo entero está provocando importantes cambios en las formas de vida, especialmente la occidental, que se encuentra en estos momentos afrontando el regreso a la normalidad después de casi dos meses de confinamiento de millones de ciudadanos en sus casas. Los impactos son múltiples, en todos los sectores: servicios y comercio, turismo, industria, construcción… pero también en el día a día de las personas y momentos que antes parecían insignificantes y ahora resultan incluso estresantes. Por ejemplo, montar en ascensor.

Todos hemos aprendido a pulsar botones con el codo, pero ¿es suficiente para evitar un contagio de Covid-19? Los ascensores son espacios cerrados por los que pasan, según donde se ubiquen, multitud de personas, de modo que es fácil adivinar que sí que existe un riesgo de contagio, aunque no excesivamente más alto que en cualquier otra estancia cerrada. En cualquier caso, cuando se trata de tomar medidas para evitar el contacto con el virus, cualquier precaución es poca y no está de más conocer cuáles deben tenerse en cuenta cuando montamos en un ascensor.

La Federación Empresarial Española de Ascensores (FEEDA) ha realizado una serie de campañas de información en las que especifica las medidas de seguridad recomendadas dirigidas tanto a las propias empresas como a los usuarios.

A principios de mayo, lanzó un vídeo de animación en el que pretendía que la ciudadanía se concienciara y conociera cuál es la forma más segura de usar el ascensor (también las escaleras mecánicas) en esta crisis sanitaria, y posteriormente ha difundido una serie de carteles informativos con estas recomendaciones.

Coronavirus y ascensores

Pulsador, pasamanos y botonera son los principales puntos de riesgo, según las empresas ascensoristas, por lo que se recomienda el uso de guantes o, en su defecto, otras formas de ‘tocar’ los botones que no sean con el dedo: el consabido codo, una llave, un pañuelo, etc. Otra recomendación esencial es viajar siempre solo, ya que la distancia mínima de seguridad es de un metro y es imposible mantenerse en el interior de la cabina.

En todo caso, si no hubiera más remedio que subir o bajar en compañía (de personas no convivientes, obviamente) habrá de utilizarse una mascarilla. Sea como sea, la legislación vigente obliga a que el ascensor debe ir, como máximo, a un tercio de su capacidad.

Por último, y aunque pueda resultar paradójico, FEEDA recomienda especialmente el uso de las escaleras, eso sí, manteniendo una distancia de seguridad de cuatro escalones, tanto para escaleras fijas como mecánicas.

Además de los ascensores, en los edificios se asumen otras situaciones de riesgo por contacto que deben tenerse en cuenta, como las puertas de entrada (pasamanos, pomos…), los pulsadores de llamada o apertura de porteros automáticos y los de la luz son algunos de los elementos que se tocan de forma cotidiana y que hay que procurar evitar de la misma manera que con los pulsadores del ascensor.

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