Sociedad

Científicos españoles detectan una proteína que evita la metástasis en el cáncer de mama

Mamografía. Mamografía.

Mamografía.

Si nosotros o alguien de nuestra familia ha tenido (o tiene) un cáncer, las vivencias que se agolpan en ese trance suelen ser bastante variopintas. A nivel psicológico y físico afecta a toda la familia, ya que comienza una lucha contra reloj con el fin de parar el cáncer y su posible matástasis (diseminación de células malignas desde un tumor primario a sitios distantes), una fase que supone el 90 % de las muertes por esta enfermedad.

Pese a todo, la investigación en este campo es permanente y, en esa línea, un equipo de investigadores nacionales han detectado una proteína que evita, precisamente, la metástasis en el cáncer de mama.

Según el artículo publicado La captación de pequeñas vesículas extracelulares mediada por ITGB3 facilita la comunicación intercelular en las células de cáncer de mama (P., Sesé, M., Guijarro, PJ et al.), la metástasis es un proceso de varias etapas que culmina en la colonización de un nuevo entorno y, cada paso, está basado en las interacciones de las células tumorales con su respectivo microambiente.

Las vesículas extracelulares (VE) secretadas por los tumores primarios, se explica, son clave en esta interacción. "Las VE contienen diferentes cargas moleculares (proteínas, ARN o lípidos) que pueden modificar el entorno local y distante, permitiendo que los tumores primarios evolucionen, establezcan nichos premetastásicos y hagan metástasis".

El papel de las integrinas

Por otra parte, según el estudio, las integrinas son "moléculas receptoras heterodiméricas multifuncionales de la superficie celular que sirven como receptores de entrada para una gran cantidad de virus".

Los primeros estudios de la integrina en la investigación del cáncer se centraron en su función como receptores de adhesión celular aunque, desde entonces, se han descubierto nuevas funciones, especialmente en la regulación de los procesos metastásicos por los exosomas (vesículas extracelulares).

Sin embargo, aunque se ha estudiado el papel de las integrinas dentro de los exosomas, se sabe poco sobre su papel en las células aceptoras (las que reciben la VE). El papel fundamental de las integrinas en la progresión tumoral, en particular la metástasis, se ha reconocido desde hace mucho tiempo, pero sus funciones moleculares exactas siguen sin comprenderse completamente.

Recientemente, sin embargo, se aclara en el artículo, "identificamos a la integrina beta 3 (ITGB3) como un factor involucrado en la resistencia al estrés tumoral y demostramos su papel esencial en la progresión metastásica del cáncer de mama triple negativo (TNBC). Nosotros, y otros, hemos propuesto que ITGB3 puede ser necesario para la formación de focos macro-metastásicos". A partir de ahí, continúan, "buscamos investigar los mecanismos de la ITGB3 celular en la biogénesis y captación del exosoma en relación con la metástasis tumoral".

Bloqueo de interacciones

Tras una serie de pruebas, de la investigación se deriva "que la eliminación de ITGB3 hacía que las células de cáncer de mama fueran insensibles a los factores secretados en su entorno, lo que reducía su capacidad de crecimiento clonal".

En este sentido, "la comunicación intercelular representa un objetivo importante para futuras estrategias de tratamiento del cáncer". Los enfoques actuales se dirigen a las células cancerosas, pero la última década de investigación ha demostrado la importancia del entorno celular y la comunicación intercelular en la progresión de la enfermedad y la resistencia al tratamiento, por lo que, concluyen, "bloquear estas interacciones parece una estrategia sensata para mejorar los tratamientos actuales".

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