Miércoles Santo

El reencuentro de la Virgen con el mar de Cádiz

  • Una tarde soleada acompañó a Nuestra Señora de La Luz, de la Hermandad de Las Aguas

La parroquia de Santa Cruz se convierte estos días en un auténtico museo. La imagen que presentaba ayer la Catedral Vieja antes de la salida de la cofradía de Las Aguas era fantástica. En la primera mitad del templo, los hermanos que vestían hábitos sentados en los bancos mientras el director espiritual, Ignacio Sánchez Galán, dirigía un acertado momento de oración en el que también participaba el obispo Rafael Zornoza, que asistía por primera vez a una salida procesional en la ciudad.

Tras la bendición de Zornoza, las puertas se abrieron para que el cortejo comenzara a salir, mientras el fiscal de la cofradía nombraba a los hermanos que portaban las insignias y los responsables de cada tramo. El sol inundaba la plaza de Fray Félix para recibir a los tres pasos de la cofradía. Mucha juventud en la cuadrilla de San Juan, que dirigía Juan Manuel Nondedeu; y experiencia en el misterio y en el palio, que como el Martes en Sanidad llevaban las cuadrillas de Gerardo Navarro y Andrés Cano (quienes se fundieron en un abrazo antes de la salida). Este último se estrenaba al frente de la Virgen de la Luz, que estuvo acompañada por un repertorio eminentemente de marchas clásicas durante el recorrido.

A las cinco y veinte de la tarde echaba a andar el misterio y veinte minutos más tarde lo hacía el palio, a los sones este último de Pasa la Virgen Macarena.

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