Semana Santa

En casa en pleno año jubilar

  • Vera-Cruz se convierte en la cofradía peor parada, al ser la única obligada a suspender su salida procesional por el mal tiempo, que vuelve a erigirse en protagonista

El Lunes Santo en San Francisco hubo de todo menos júbilo. La cofradía de Vera-Cruz experimentaba, en pleno 450 aniversario fundacional, el amargor de tener que suspender su salida procesional por unas malas previsiones meteorológicas que, curiosamente, nunca llegaron a cumplirse. La hermandad decana ha sido la peor parada por los partes del tiempo este año, siendo la única que decidía suspender su estación de penitencia a la Catedral.

Pero dentro de la mala noticia, los cofrades de negro ruán se 'ahorraron' momentos de incertidumbre o algunas gotas como las que sorprendieron a las cofradías del Domingo de Ramos o a las del Martes Santo.

Y es que el tiempo, definitivamente, se ha erigido un año más como principal protagonista de la Semana Santa ya acabada. La lluvia, o su alarma, ha estado presente en el primer triduo de la Semana Santa, afectando a un total de catorce hermandades y dejando a dos -además de Vera-Cruz que no salió- en la Catedral (Ecce-Homo y Columna, ambas del Martes Santo que regresaron ayer).

Lo que el tiempo ha permitido ver es una Semana Santa que sigue creciendo y mejorando en lo que a cortejos y pasos procesionales se refiere -al igual que sigue mostrando sus carencias cada vez de manera más notoria-. Como ya se había anunciado, los estrenos elevan de manera notable el valor patrimonial de las cofradías, con ejemplos detacados como los pasos de misterio que se están tallando o dorando, los romanos de Ecce-Homo o los faroles del palio de Sanidad o del misterio de Descendimiento (cuyo estreno estuvo acompañado de los ropajes de las imágenes secundarias, con bordados, lo que ofreció una espectacular imagen de este conjunto durante la Madrugada), por citar algunos casos.

También hay que resaltar los esfuerzos de las hermandades por mejorar y aumentar sus cortejos procesionales, sustituyendo los hábitos por otros (como ha hecho Las Penas), incorporando nuevas insignias (como un Senatus o una bandera en Buena Muerte) o aumentando el número de cirios (en líneas generales).

Hay que destacar en el apartado positivo la vestimenta de las Dolorosas y el exorno floral de los pasos, que en casi todos los casos han sido muy bien dispuestos por floristas, vestidores, camaristas y mayordomos, colaborando así a un mayor lucimiento de las cofradías en la calle. También ha sido muy positiva, en líneas generales, la música que ha sonado esta Semana Santa, con respertorios cada vez más cuidados y acordes a la cofradía tras la que marche la banda. Y asimismo, en el apartado de la carga hay que destacar el trabajo de todas las cuadrillas, aun cuando las fuerzas fallaban.

Destacable es también la ausencia de incidentes como los que años atrás venía provocando parte del público. En líneas generales, el tránsito de las hermandades este 2016 no ha sido interrumpido desde las aceras en ningún momento, siendo además especialmente notorio el silencio y respeto con que se han seguido algunos cortejos.

Los cambios políticos también han logrado pasar a un segundo plano en esta primera Semana Santa del nuevo equipo de gobierno. Ni la ausencia de los tenientes de alcalde, ni la desaparición de la concejal responsable de la Semana Santa, ni la presencia el Jueves Santo del alcalde detrás del Nazareno con una vela en la mano y la medalla de la cofradía colgando del cuello ha logrado desbancar a las cofradías como únicas y auténticas protagonistas de estos días que han pasado como un suspiro y que sólo dan lugar ahora al análisis y el debate a la espera de una nueva Cuaresma que aún tardará aún 339 días en llegar. Empieza la cuenta atrás.

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