Semana Santa

"Ser camarista es un privilegio"

  • María de los santos hidalgo mota. Este año se cumplen 25 de su nombramiento como camarera de la Buena Muerte, cofradía de la que es hermana desde los 18

Viernes Santo. Hoy es un día especial para María de los Santos Hidalgo Mota. Esta noche dará esquinazo a sus achaques de salud para acompañar en penitencia a su Cristo. El Cristo de la Buena Muerte. El Cristo al que adora desde joven. Hoy lo verá a lo lejos, mientras procesiona. Ayer, en cambio, lo contempló de cerca, muy de cerca, como cada Jueves Santo desde hace casi tres décadas, pues Marisa -como la llaman- es la encargada de adecentar la imagen cuando la bajan del altar.

A esta gaditana que ya pasea los 70 años la nombraron camarista de la Cofradía de la Buena Muerte en 1986, hace ya 25 años. Aunque apunta que años antes ya desempeñaba esas funciones. "En el 82, don Ángel Cervera nos informó a todas las que habíamos salido en la penitencia que la cofradía precisaba de la ayuda de mujeres, y muchas nos ofrecimos. Antes no había limpiadoras, así que empezamos a ocuparnos nosotras de las labores de limpieza de la casa de hermandad".

Marisa se siente una "privilegiada" porque su trabajo como camarista le regala unos "momentos muy especiales" con los dos titulares de la Buena Muerte. Disfruta especialmente cuando con sus manos, mucho esmero e igual cantidad de mimo logra que la talla del Crucificado reluzca. E igualmente, para esta coordinadora de camaristas es todo un honor ayudar al vestidor Pedro Utrera a vestir a la Virgen del Mayor Dolor. "Cuando subimos a la Virgen al palio, sólo yo ayudo al vestidor. No dejo que nadie lo haga por mí. Yo digo que es un derecho que tengo adquirido por antigüedad, aunque cada vez estoy peor de los pies y me cuesta más trabajo subir al palio... Pero mientras pueda, lo haré yo porque es para mí un privilegio".

Esas tareas las viene realizando de forma altruista. "Nuestro trabajo no está remunerado ni queremos que lo esté", se apresura a aclarar. "Yo lo hago por ellos, por el Cristo y por la Virgen. Y si ellos se acuerdan un poquito de mí cuando me muera y me llevan a su lado... eso me haría feliz. Hay que trabajarse el poder llegar arriba", sonríe.

Pero su labor no se limita al cuidado de los titulares, sino que abarca todo el patrimonio de la cofradía. Esta hermana de la Buena Muerte desde los 18 años es la encargada, por ejemplo, de lavar los manteles y de plancharlos. Antes realizaba ese tarea mensualmente, pero cuenta que desde que han puesto cristales encima de los altares esas piezas se ensucian menos, por lo que se quitan con menos frecuencia. También es la responsable de que las enaguas de la Virgen estén siempre en perfecto estado, así como del mantenimiento de la saya, los puños y los encajes. Y junto a otras camareras confecciona manteles de hilo para la cofradía. "En los últimos meses hemos terminado dos para el Cristo, dos para la Virgen, uno para el altar donde se pone la cruz y otro para el altar mayor. Hacerlos no es nada fácil, requiere mucho tiempo y cuesta lo suyo. Es mucho trabajo".

Y tampoco les resulta fácil eliminar la cera que el Viernes Santo se derrama sobre el manto de la Virgen del Mayor Dolor. "Es una labor que hay que hacer con mucho cuidado porque estamos actuando sobre terciopelo. Normalmente empleamos secadores y papel de estraza, y tardamos tres o cuatro días en limpiarlo".

Marisa no puede evitar acordarse de algunas de sus compañeras que ya no están y de las que guarda "muy buenos recuerdos". "Nos queríamos todas mucho y había mucha camaradería entre nosotras", recuerda. En el primer nombramiento se designó a 14 camaristas y actualmente en activo sólo quedan seis, "aunque hay algunas que no es que se hayan retirado, sino que por problemas de salud no pueden hacer todo lo que ellas quisieran. La que es camarista es camarista toda la vida".

Y aprovecha esa afirmación para mostrar su desacuerdo con que cada junta de gobierno nombre a las camaristas. Insiste: "La que es camarista lo es toda la vida. Yo hasta el pasado año no me enteré de que era función de la junta designar a las camaristas, pues como conmigo han contado siempre...", ríe esta veterana camarista de "espíritu joven".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios