Puerto Real

Silencio en la calle, sale el Perdón

  • La cofradía llevó la imagen de su crucificado hasta San Benito, donde hizo estación de penitencia

Con un profundo silencio, sólo roto por los suaves sonidos de la capilla musical Matter Dolorosa, que acompañaba al paso,  salía a la calle el crucificado de la Hermandad de la Borriquita.

La imagen del Santísimo Cristo del Perdón y Misericordia, protagonizó el desfile procesional de la tarde noche del Martes Santo en la Villa. A las 20:00h iniciaban el recorrido desde de la Casa Hermandad del Colegio La Salle.

Los cofrades iniciaban el que es el desfile más sobrio de la Semana Santa puertorrealeña, durante el que se realizó el ejercicio del Santo Vía Crucis, que fue comentado por el Padre Juan Antonio Martín Barrera, director espiritual de la hermandad lasalianas.

15 cruces de madera, con imágenes de la pasión de Cristo traídas desde Roma por un grupo de hermanos, marcaban los lugares de las estaciones en las que los cofrades pararon para los rezos, a los que también se unieron la amplia penitencia.

Una de ellas, se situaba en la Parroquia de San Benito Abad. Este año el Cristo de Perdón no llegaba hasta la Prioral de San Sebastián, haciendo estación de penitencia en la parroquia donde reside la Hermandad de la Vera Cruz, con la que los cofrades de Borriquita están hermanados.

35 costaleros, de las cuadrillas de la Borriquita y la Estrella, portaban la imagen del Cristo, a las órdenes de sus capataces, José Guerrero Chacón y Antonio Galvín Gallardo.

El exiguo exorno floral que siempre ha caracterizado a este paso, compuesto por claveles de color sangre, se ha visto reforzado en este año con la incorporación de dos ánforas a cada lado.

Este año, se incorporaba al frontal del paso, la reliquia del la Cruz de Cristo,  Lignum Crucis, que posee la Hermandad.

Con mucho recogimiento desfilaba por las calles de la localidad la imagen del Cristo del Perdón que en su día fue adquirida por asociación de antiguos alumnos y Padres de Familia,  del Colegio La Salle. Desde entonces se encuentra al culto en la capilla del Colegio. Un imponente crucificado sobre el monte calvario, que este año ha sido renovado.

El silencio seguía acompañando a este desfile, también a su paso por la carrera oficial donde representantes de las hermandades y cofradías, así como del Consejo local y el Ayuntamiento, componían la tribuna de la presidencia.

Sobre las once de la noche el cortejo regresaba al colegio La Salle, con la satisfacción de haber cumplido una estación de penitencia, que el pasado año no pudieron completar a causa del mal tiempo.

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