Semana Santa

Regreso a tiempos mejores

  • El Santo Entierro recupera 28 años después el esplendor del Sábado Santo con un cortejo repleto de representaciones · Poco público en las primeras horas de recorrido por las calles de Cádiz

El Sábado Santo gaditano perdió ayer ese carácter de día sin procesiones en el que los creyentes vuelcan su esfuerzo espiritual en los oficios de esta jornada. Ocurrió esto último pero tras asistir a la procesión del Santo Entierro, 28 años después de la última vez que salió en esta jornada.

 

Día grande para la antigua hermandad de Santa Cruz, cuya titular, la Virgen de la Soledad, fue Patrona de Cádiz y tiene la Medalla de Oro de la ciudad. Día de estrenos por los nuevos hábitos para las secciones de la Dolorosa, con capirote y botonadura en blanco. Y día de recuperación del acompañamiento musical tras el paso de la Virgen, cuya selección de marcha resultó sobresaliente.

 

El protocolo de la hermandad se ha ampliado de forma notable en los últimos años y si, como ayer, el número de nazarenos es ya importante, resulta complejo montar la procesión. El vocal de formación, José María Rodríguez Núñez, se encargó del rezo previo recordando con suma emoción que "Nuestra Señora de la Soledad vuelve a ser reina del Sábado Santo". Muchos años mirando a una tarde huérfana de procesiones que ayer recobró vida cofrade en las calles.

 

La secretaria de la cofradía, Eva Benítez, dio lectura al protocolo, del que formaban parte representantes de las hermandades de La Paz, Humildad y Paciencia, La Palma, Nazareno del Amor, Prendimiento, Las Aguas, Cigarreras, Sentencia, Oración en el Huerto, Nazareno, Medinaceli, El Perdón, Esclavitud de la Merced y Santo Ángel Custodio. Por detrás del paso de  la sagrada urna se encontraban las autoridades militares, el almirante de la Flota, Juan Carlos Muñoz-Delgado Díaz del Río, y el subdelegado de Defensa, el capitán de navío Vicente Pablo Ortells. También acudieron representantes del Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras, Agencia Tributaria, Colegio de Aparejadores, Colegio de Agentes Comerciales, Colegio de Abogados, Colegio de Médicos, Colegio de Farmacéuticos, Colegio Notariales, Colegio de Delineantes, Caballeros Hospitalarios y el presidente de la Asociación de  Vecinos Los Tres Arcos. En una de las presidencias iban también José Manuel Romero Freyre, del consejo local, y Rafael Corbacho, que, además, tuvo el honor de dar la primera levantá al paso de la Dolorosa.

 

 A la llegada a la Santa Iglesia Catedral se incorporó al cortejo la corporación bajo mazas -con la ausencia de la alcaldesa, Teófila Martínez-, que al contrario que otras veces no participó desde Santa Cruz.

 

La urna salió del templo a los sones de Marcha Fúnebre, interpretada por la banda Maestro Dueñas, que acompañaba a la Virgen. Habría que remontarse  a 1990 para recordar una situación similar, ya que aquel año fue el último en el que el Cristo Yacente salió con banda. Ayer, como en los últimos tiempos, su sonido característico lo puso el repertorio de motetes de la capilla musical. Francisco José Benítez, Juan Manuel Maza y Fernando Malines, en la capatacía de ambos pasos, representaban la semilla de aquella cuadrilla de hermanos que relanzó a la hermandad en 1989. Algunos integrantes siguen portando a la Señora de la Soledad.

 

Con el último tramo del cortejo en la plaza de Fray Félix, la marcha Virgen del Valle anunció la salida de la Soledad, perfectamente engarzada a Nuestro Padre Jesús, para la revirá hacia el Campo del Sur. Un lujo el paso valiente de sus cargadores a la conquista de un Sábado Santo que recupera la cera, el incienso y las marchas en la calle.

 

Como toda novedad, la experiencia de volver al Sábado Santo ofreció una estampa de cierto vacío en la salida y hasta la llegada a la plaza Pío XII. Pero una vez que el cortejo se perdió por carrera oficial el número de personas fue en aumento, por lo que la bajada por San Francisco, en torno a las ocho de la tarde, se produjo entre una marea humana de nostálgicos que quemaban las últimas marchas pensando en la Resurrección y el año que resta por delante hasta que de nuevo el Colegio Salesiano dé la salida al Despojado, ya en 2011.

 

Por la Plaza de Candelaria, el cortejo recuperó el leve retraso con el que llegó a Catedral y asomó la Virgen de la Soledad a la calle Montañés con la marcha Getsemaní. Muy propia. Tanto como Mater Mea al pasar por delante de la tribuna de autoridades en el Palillero.

 

El ambiente aumentaba con el avance de la tarde porque la cofradía se gustaba en sábado, Sábado Santo, como hace 28 años, lo que quedó demostrado en el retorno por San Juan de Dios a los sones de Soledad de los Servitas. Genial. 

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios