Semana Santa

"Llevo la cofradía en el corazón"

  • Juan García Beiro. Vicehermano Mayor de El Huerto, mantiene desde hace más de medio siglo su vínculo con la cofradía sin perderse ninguna salida. Esta tarde renueva su ilusión

A sus casi 80 años, aunque no los representa -"me queda menos de un mes para cumplirlos, así que todavía tengo 79", avisa-, Juan García Beiro puede presumir de ser uno de los pocos cofrades que lleva más de 50 años vinculado a la misma hermandad. Medio siglo largo de vivencias, mejores y peores, en El Huerto, entre la Oración y la Gracia de la Esperanza. Asegura que anda mal de memoria, si bien al expresar sus sentimientos no recurre a la cabeza sino al alma para afirmar que lleva y llevará siempre a la cofradía "en el corazón".

"He estado en todas las salidas, siempre como hermano", dice orgulloso y sin disimular también cierta dosis de tristeza. "De los fundadores sólo quedo vivo yo", razona. Integrante de la junta desde los inicios, "salvo un lapsus en el que estuve en la de Cigarreras", explica, justificando aquella etapa por el hecho de haber trabajado en Tabacalera, Juan profundiza en los orígenes de la hermandad. "Siempre he escuchado que se fundó en la Mirandilla, pero eso no es exacto; lo que pasa es que éramos muchos antiguos alumnos y había hasta dos profesores", aclara sentado en la casa de hermandad frente a la antigua imagen de Nuestro Padre de la Oración en el Huerto. La relación con el colegio, que en modo alguno rechaza sino matiza, da sentido a la medalla que en su día se le impuso al director del centro.

Parece inspirado al hablar de un pasado que para él no resulta tan lejano. Ni mucho menos. Y desvela que el verdadero germen de la cofradía data de principios de la década de los 50. "Al comienzo el principal problema era que pretendíamos que la sede radicara en la iglesia de San José, pero allí ya estaba la Borriquita. Por eso, cuando se nos presentó la oportunidad de salir desde la capilla del Beato Diego, no nos lo pensamos dos veces. Juan Bocuñano era el hermano mayor -entonces se llamaba prioste- de aquella junta organizadora y Abelardo Olivero, el director espiritual. La primera salida procesional, en 1958, no fue oficial, aunque sí en Jueves Santo", recuerda emocionado García Beiro.

Ya con Hermenegildo Pacheco como director espiritual y García Beiro como secretario de la junta organizadora, la cofradía trasladó su sede a la recién levantada iglesia de San Severiano, en los albores de los 60. "Fueron unos años muy difíciles. Pocos se acordarán de cómo sacábamos el paso del Señor, casi volcado, o que nos daban las nueve de la mañana desmontando el de la Virgen en plena calle. Y lo que quedaba por venir", apunta. No le falta razón. En los 70 se montaban los pasos en la vía pública, junto a San Severiano, rodeados por un andamiaje y unos toldos, y antes y después de aquello El Huerto procesionó saliendo desde San Lorenzo, la Catedral -cerrada al público por obras-, San Agustín, la Casa del Niño Jesús… Hasta que en el primer lustro de los 80 se construyó la nueva capilla, junto a la iglesia, en Tolosa Latour. "La relación con los párrocos ha sido y es de mutuo respeto y colaboración. La cofradía ha crecido gracias a ello, pero creo que también a la Iglesia le beneficia nuestra presencia", opina.

Juan huye de protagonismo al ser preguntado el motivo por el que jamás ha sido Hermano Mayor de El Huerto. "Para eso están mis niños", indica, señalando a todas las personas que en los días previos a la salida de este año ultiman detalles. Hay mucho trabajo por terminar y lo hacen con esmero, con amor. Y añade: "Yo he sido secretario, vocal, ahora vicehermano mayor, y procuro aportar mi experiencia y ayudar en todo lo que pueda". No es poco. Faltan sólo unas horas para renovar la ilusión de cada Semana Santa. Baja la voz para quejarse de que procesionen tantos niños. "Deberían salir más personas mayores", susurra. ¿Y usted? "Uf, yo ya estoy muy mayor y no sé si aguantaré". "Eso dice todos los años y después conseguimos que llegue hasta la Catedral o San Antonio", advierte Fernando Reyna, hermano mayor de la cofradía. "Uno de mis niños", replica Juan.

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