Semana Santa

El Ardero, sobre un camino verde de esperanza para su pueblo

Un Jueves Santo en Barbate es día grande, es día del Ardero, el Cristo con la cruz a cuestas de esta marinera localidad a la que se ligó como con un cordón umbilical eterno desde su nacimiento como devoción a mediados de los años veinte del pasado siglo.

La Venerable Hermandad de Penitencia de Nuestro Padre Jesús Nazareno, María Santísima de los Dolores y San Juan Evangelista comenzó su caminar por las calles de Barbate a las 8:30 de la tarde con las luces del sol todavía brillando sobre la Plaza de la Inmaculada. Un número superior a 150 hermanos acompañaron a sus benditos titulares por el itinerario previsto, el tradicional de esta hermandad con la Avenida del río Barbate, Calle Manuel Malia y Agustín Varo como epicentros cofrades del Ardero, el casco antiguo: olor a incienso, claveles y cera en la Semana Santa de Barbate donde el Nazareno es decano y a donde llegó hace más de 8 ocho décadas cuando todavía el templo parroquial donde hoy está ubicada la Casa de la Cultura.

Pasado el primer tramo de nazarenos aparecía por las puertas de San Paulino el paso plateado realizado a mediados de los años setenta por los talleres Angulo de Lucena, y que este año sale sin el tradicional monte de claveles. Sobre él, majestuoso, el Ardero, con su cruz a cuestas y portado por los miembros de la Peña de Costaleros La Ilusión de Chiclana, de nuevo un año más sentía el olor marinero del aire de la tarde noche de su pueblo. El trío isleño de música de capilla Stabat Mater lo acompañaba.

Una vez el paso de misterio en la calle todo el gentío esperaba a Nuestra Señora de los Dolores que junto al discípulo amado seguían al Ardero bajo un nuevo techo de palio, con el que se ha comenzado la remodelación del mismo previsto por la Junta de Gobierno y que continuará en el próximo año, y adornado con flores de tonos blancos. Los sones de la Banda Municipal de Música de Barbate acompañaron durante el recorrido al paso de palio con sus magníficos sones.

En el cortejo se encontraban representaciones de las diversas hermandades de la localidad que se colocaron delante del paso de misterio además de una representación del Ayuntamiento y del Consejo Local de Hermandades y Cofradías que acompañaban ante del paso de palio al director espiritual de la hermandad y párroco de San Paulino, José María Quintana.

Minutos antes del paso por carrera oficial , en la confluencia de la calle Agustín Varo con la avenida, el Ardero de nuevo bendijo el mar como viene realizando cada Jueves Santo desde hace años y donde se hace un barbateño más acogiendo los ruegos de un pueblo necesitado de apoyos que sirvan para poder ganar el futuro de todos.

Otro Jueves Santo el Nazareno es protagonista de la noche, es ilusión y admiración, es comunicación al corazón de todo un pueblo que de nuevo le ha seguido masivamente.

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