Cofradías de Cádiz

El ‘making off’ del Despojado

  • Un recorrido, de la mano del entonces hermano mayor de la cofradía, Luis Manuel Rivero, por el proceso previo a la bendición de esta imagen hace diez años

El Despojado en el besamano extraordinario con motivo de su décimo aniversario El Despojado en el besamano extraordinario con motivo de su décimo aniversario

El Despojado en el besamano extraordinario con motivo de su décimo aniversario

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La última incorporación a la Semana Santa gaditana ha sido una obra de gran factura que goza de un amplio reconocimiento y no una menor devoción que traspasa las fronteras de la ciudad. La fundación de la hermandad del Despojado ha supuesto un soplo de aire fresco en las cofradías de Cádiz en muchos sentidos; y uno de ellos hace referencia también a la imagen titular, que hoy ha cumplido diez años desde que fuera bendecida. Cuenta el Despojado con una de las grandes obras de la imaginería contemporánea, no hay duda. Pero, ¿cómo fue el camino recorrido hasta ese 14 de diciembre de 2008 en el que la imagen fue bendecida?

El grupo de cofrades que se creó en Salesianos y que trabajaba para la posible fundación de una hermandad comenzó a celebrar cultos (un vía crucis en Cuaresma) con el Cristo de la Penitencia, el Crucificado que está en la iglesia de María Auxiliadora. Pero el que fuera fundador y primer hermano mayor del Despojado, Luis Manuel Rivero, recuerda cómo entonces “llegamos a la conclusión de que el Cruficado no era la imagen ideal, por implantar la cofradía en un colegio y porque en la Semana Santa de Cádiz ya había muchos Crucificados representados”.

Empezaba entonces –antes incluso de la fundación de la hermandad en 2007– un debate sobre qué imagen sería titular de la cofradía. “Nos decantamos finalmente por una escena pasionista que no estuviera representada hasta el momento en la Semana Santa de Cádiz”, explica Rivero. Y entonces se planteó que de Salesianos saliera un misterio de Jesús ante Anás, del Desprecio de Herodes, o de Jesús ante Caifás. “Pero finalmente optamos por esta idea del Despojado; nos pareció que era la más acertada, entre otras cosas porque hacía referencia a esa décima estación del vía crucis tradicional”, cuenta.

Decidido el misterio, hubo también debate respecto a la advocación, “porque queríamos incorporar algo que llenara de sentido a la imagen, que no fuera sólo el momento concreto de la Pasión que representaba”. Y tras barajar varias opciones, ganó la advocación del Amor.

Una vez determinado qué momento de la Pasión se quería representar y qué advocación se quería dar a la imagen titular, llegaba el siguiente paso en el proceso de creación del Despojado: elegir imaginero. “Teníamos claro que era algo en lo que no podíamos equivocarnos. Veíamos muy importante elegir bien a la persona y lograr una imagen que tuviera calidad y unción sagrada”, explica Rivero. Fue él mismo, curiosamente, quien plantea el nombre de Francisco Romero Zafra en esos momentos de propuestas de nombres. “Era un imaginero que me llamaba la atención desde hace años, cuando gracias a mis amigos del coro Medea conocí su obra. Y al grupo le gustó la propuesta, así que nos pusimos en contacto con él”, explica.

Una “inolvidable excursión” a Córdoba de una quincena de cofrades de ese entonces germen de hermandad sirvió para alcanzar un primer acuerdo con Romero Zafra, que ese día tuvo claro que sería el autor del Despojado de Cádiz. El proceso de confección de la imagen “fue un trabajo duro”. El imaginero planteó un Despojado antes de la Flagelación, y no antes de la Crucifixión como entendía la hermandad que debía ser; y también quería un Cristo completamente despojado de su túnica, lo que dio lugar a que el Señor fuera tallado en su totalidad, con sudario, como de hecho pudo verse en el primer besapié en la Cuaresma de 2009.

“Mi primer recuerdo de la imagen fue el boceto en barro, que era realmente impresionante y que fue totalmente fiel a lo que se talló luego. Me emocionó muchísimo el boceto”, recuerda hoy Rivero, que durante los meses de ejecución del Señor realizó numerosos viajes a Córdoba para seguir la evolución de los trabajos de Romero Zafra. “Cada viaje te encontrabas prácticamente una imagen nueva, es tremendo cómo la policromía hace cambiar una imagen. Fueron meses muy bonitos”.

Bendición de la imagen del Despojado el 14 de diciembre de 2008 Bendición de la imagen del Despojado el 14 de diciembre de 2008

Bendición de la imagen del Despojado el 14 de diciembre de 2008 / Jesús Marín

Y entonces llegó ese 14 de diciembre de 2008. “Ahí está la imagen, la unción que tiene, su calidad... Si hay que ponerle un pero, son los años; pero estoy convencido de que dentro de uno o dos siglos será una de las grandes imágenes de la ciudad. Es patente el tirón y la devoción que tiene, sólo hay que acercarse a la iglesia cualquier día. Creo que hacer esta imagen y encargarla a Romeo Zafra ha sido hasta ahora uno de los grandes aciertos que ha tenido la hermandad”, concluye una de las personas que más encima estuvieron del proceso de creación de este Despojado que ayer cumplió diez años.

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