Semana Santa en San Fernando | Viernes Santo La Isla exprime la gran tarde de las hermandades de negro

  • La lluvia de la mañana ha dado paso a una nueva tregua y la jornada ha echado a rodar en la plaza de San José, con muchas nubes pero con partes favorables 

Por la mañana, la lluvia de mediodía ha encumbrado la faena de Nazareno en una madrugada en la que ha conseguido sortear el agua con toda la gloria cofrade para él solito y además con un estrecho margen de tiempo. Pero también ha dado paso a una nueva tregua para la tarde del Viernes Santo, que se vive con tranquildad a pesar de las nubes que han acompañado sus inicios después de dos agitadas en intensas jornadas marcadas por las inclemencias meteorológicas. 

La hermandad de los Desamparados ha sido la primera en echarse a la calle para recrearse en una de las más clásicas estampas del Viernes Santo isleño, la que brinda su crucificado, el Santísimo Cristo de la Sangre, al salir de la antigua capilla de San José y subir su calle lentamente para buscar la plaza del Rey.

Santo Entierro de Chiclana. / SONIA RAMOS

Es el gran día de las hermandades de negro e impera el lenguaje de la sobriedad y la austeridad, las túnicas negras y la música de capilla, los pasos cortos en los andares y la elegancia en las maneras cofrades, los cirios de respeto y las campanas de los muñidores, los palios de cajón y las representaciones militares... 

Y todo eso se ha desplegado con su ritmo de Viernes Santo en la plaza de San José para estrenar la última tarde de cofradías. A los sones de Soleá dame la mano se ha echado a la calle el paso de palio de la Virgen de los Desamparados que, un año más, ha cumplido con la tradición de girarse en la plaza ante los ancianos de la residencia de San José. 

Santo Entierro

Casi a la vez por la calle Real se ha desplegado con todo su protocolo y ceremonia el gran cortejo del Viernes Santo, el de la hermandad del Santo Entierro, en el que de nuevo han podido verse las ya tradicionales representaciones militares: la escolta de honor de la Infantería de Marina y la banda de música del Tercio Sur, además de las comisiones presididas, en esta ocasión, por el amirante de la Flota,  Manuel Garat Caramé, en representación del Rey. 

Santo Entierro de San Fernando. / ROMÁN RÍOS

También la Corporación Municipal bajo mazas y presidida por la alcaldesa, Patricia Cavada, ha estado presente en el cortejo de esta hermandad que tiene al Ayuntamiento por Hermano Protector de Honor como símbolo de ese histórico vínculo que siempre ha existido con la cofradía. 

Ha sido otra de las estampas de un Viernes Santo isleño en estado puro: Santo Entierro avanzando por la calle Real con toda su parafernalia. A los sones de Amarguras ha llegado a las ocho y media de la tarde el palio de la Virgen del Mayor Dolor en su Soledad a la calle San José. Ha sido una de las estampas curiosas de la tarde puesto que, en esos momentos, terminaba de salir de la Carrera Oficial el cortejo de la hermandad de la Soledad. 

Soledad 

La hermandad de la Soledad ha sido la primera en pasar por la Carrera Oficial en esta tarde de Viernes Santo que ha vuelto a mostrar la mejor cara de la Semana Santa, con el centro completamente lleno de gente deseosa de ver las procesiones de la tarde.  

Los hermanos de la más antigua han entrado en los palcos nada más salir de la Iglesia Mayor seguidos del misterio del Cristo de la Redención en su Traslado al Sepulcro y sus andares cadenciosos.

Soledad de San Fernando. / ROMÁN RÍOS

El isleñísimo paso de la Soledad, el broche más clásico de la jornada, ha dejado dejado atrás la plaza del Rey para adentrarse en las calles del centro cuando la tarde -de lo más espléndida- dejaba paso a la noche. La Semana Santa de La Isla apura sus últimos momentos y lo hace con gran intensidad. 

Rosario

A las once de la noche, justo antes de que regresara la hermandad de la Soledad, las puertas de la Iglesia Mayor se han abierto para que los hermanos del Rosario emprendieran su recorrido hacia el cementerio y el barrio del Parque con su titular, como siempre, portada en una modesta parihuela.

La Virgen del Rosario, en su parihuela La Virgen del Rosario, en su parihuela

La Virgen del Rosario, en su parihuela / D.C. (San Fernando)

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