San Fernando

Un trabajo riguroso de montaje y conservación

  • El préstamo de piezas de otros museos implica un proceso de transporte muy especializado

Serio. Riguroso. Es la definición que hace el nuevo conservador del Museo Naval, Fernando Belizón, sobre el trabajo realizado para hacer realidad la primera exposición temporal de las instalaciones. "El movimiento burocrático y económico ha sido bastante fuerte, pero los patrocinadores, el Museo Naval de Madrid y la Fundación Museo Naval, han propiciado el que esto se pueda llevar adelante", detalla. "Bien montada, fina, agradable a la vista", En la perla de África cuenta con piezas de la colección permanente de este museo isleño, pero también muchas otras de otros centros: el propio Museo Naval de Madrid, el Museo Nacional Antropológico, el Museo de América y el Museo de Pontevedra. Para su traslado se han seguido un protocolo exhaustivo, que requieren evidentemente las instituciones que prestan los bienes para su conservación adecuada y que empieza por el propio transporte. "Tenemos que mantener una iluminación específica, una humedad relativa concreta, dependiendo del material de las piezas. Todo eso se ha tenido en cuenta", señala Alicia Vallina, directora técnica del museo. Los seguros, el transporte, añade Belizón. El traslado,como no podía ser de otra forma, ha sido acometido por una empresa especializada en obras de arte. "Tienen que hacer cajas a medidas de las piezas, de un material de conservación preventiva neutro, que no esté en contacto con el objeto para que no sufra daños", expone Vallina. Viajan acompañadas de correos, técnicos que están presentes en el momento de abrir el contenedor para chequear el estado del elemento museístico. "Comprueba que la pieza cumple las condiciones, que no ha sufrido daños a lo largo del viaje", explica la ideóloga de esta muestra, que habla de informes de estado de conservación previos al traslado para ser fieles a la realidad del objeto. Las cajas se recogen en cada museo, se junta todo y se hace el viaje. No se siguió ese procedimiento con el préstamo del Museo de Pontevedra, una medalla conservada de la campaña a Fernando Poo de Juan José Lerena y Barry. La única, que se sepa, matiza. "Es de oro y esmalte, con el busto de la reina Isabel II en el anverso y una leyenda circular en el interior: Espedición al África 1843", describe. "Lo trajo la correo desde Pontevedra en avión", cuenta el conservador del Museo Naval. Es el sistema hand carry, que se utiliza para transportar elementos pequeños, que no requieren de cajas grandes. "Para litografías, dibujos pequeños", pone de ejemplo Alicia Vallina, y en este caso para una medalla, que vino en mano, en una maleta. "El viaje fue una odisea, porque había niebla y tuvo que desplazarse a Vigo, allí cogió el avión para volar hasta Jerez y tuvo que hacer noche aquí", comenta Fernando Belizón para hacer entender las vicisitudes de esta operación. La pieza se expone en una vitrina junto al bastón de mando de Casto Méndez Núñez, comandante de la fragata 'Numancia' (primera embarcación blindada de la Armada española, que dio la vuelta al mundo), que formó parte de la expedición de Lerena y Barry y que incluso vio reducido en un año -por su trabajo como guardiamarina- su formación como oficial. "Este bastón sí forma parte de nuestra colección, y está expuesto habitualmente en el museo", apuntan.

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