San Fernando

"Las reválidas son barreras"

  • Con 14 años, este estudiante de La Isla ha conseguido reunir en internet más de 200.000 firmas para reclamar la retirada de las reválidas de la LOMCE

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En su canal de Youtube hace demostraciones de unboxing y videoblogs con "un poco de todo". Se mueve por la ciudad con un hoverboard, un patinete eléctrico. Como muchos otros jóvenes de su misma edad se decanta por Twitter para navegar por las redes sociales. Es buen estudiante. Tiene una media de notable y aprueba sin demasiadas dificultades exámenes y asignaturas. En el pasado curso escolar fue uno de los alumnos que participó en la grabación del cortometraje Lo que los ojos no ven, con el que el IES Bahía -su instituto- consiguió el tercer premio en el certamen para la sensibilización contra la violencia de género que convoca la Diputación Provincial.

Así es Isidoro Martínez, el joven estudiante isleño de 14 años que en pocas semanas ha conseguido reunir en la plataforma digital Change.org más de 200.000 firmas en contra de las reválidas que la LOMCE contempla al terminar la ESO y el Bachillerato y que regula un Real Decreto aprobado por el Consejo de Ministros el pasado 29 de julio.

Si no hay marcha atrás, a Isidoro le tocará afrontar esta prueba decisiva en el próximo curso escolar. Cree que, con su expediente académico y con su ritmo de estudios, no tendría demasiados problemas para sacarla adelante. Pero no se trata de eso. Es simplemente que considera injusta la introducción de ambos exámenes en el sistema educativo y, sobre todo, que sean determinantes en la trayectoria académica de los estudiantes. "El que no consiga aprobar esa reválida al terminar la ESO solo puede optar a hacer la Formación Profesional Básica. Se le cierran las puertas de la FP de grado medio y del Bachillerato", explica.

Reconoce que la reválida cuenta solo un 30 por ciento de la nota final que figure en el expediente pero es necesario aprobar ese examen en el que se evalúan hasta siete asignaturas diferentes. Todo se juega a una sola carta. "Aunque hayas aprobado los cuatro cursos con buena nota no conseguirás el título si no logras sacar adelante también la reválida", insiste recordando los argumentos que expone para recabar adhesiones en internet. "Además hay otra reválida al terminar Bachillerato. Es como si nos pusieran otra barrera más a los alumnos. Y creo que lo que hay que hacer es motivar a los estudiantes, no desmotivarlos".

Ese abierto rechazo al sistema de reválidas fue el que, tras la aprobación del Real Decreto que regula estas pruebas, le animó a hacer algo este verano. Se trataba de no quedarse de brazos cruzados mientras seguía adelante la aplicación de la LOMCE y de estas pruebas. Así que con la ayuda de dos de sus compañeras, Ana Paula y Teresa, decidió colgar una petición en la plataforma digital Change.org con el propósito de recoger firmas para solicitar al Ministerio de Educación que se replanteara la realización de estos exámenes.

La respuesta desbordó por completo todas sus previsiones. En pocos días el volumen de adhesiones creció hasta adquirir grandes proporciones y este joven isleño de 14 años no tardó en convertirse en una de las noticias más sonadas de las últimas semanas. "Hubo un momento en el que las firmas se contaban por miles cada hora", apunta. Eso sí, advierte, la propia plataforma digital les echó una mano para optimizar la reclamación. El jueves consiguieron superar la barrera de las 200.000 firmas. Ayer sumaron otras 5.000 adhesiones más. Y el próximo martes irán a Madrid para hacer entrega de todas las firmas en el Ministerio de Educación. Irá con las dos compañeras que le han acompañado en esta campaña digital y con uno de sus padres.

Confían en que todo lo que se ha hecho sirva para algo. "Espero al menos que nos escuchen, que se nos tenga en cuenta, una respuesta del ministro", afirma Isidoro al recordar también el amplio rechazo que suscitan estas reválidas incluso entre los docentes y el agrio debate que existe en el ámbito de la educación con respecto a la idoneidad de estas pruebas. Algunos de sus propios profesores, de hecho, le han animado a seguir adelante en esta campaña a través de internet.

El problema -matiza este joven isleño- no es la reválida en sí, sino la forma en la que se han planteado ambas pruebas, el hecho de que sean tan decisivas y de que tengan tanto peso y cuenten tanto para el futuro de los estudiantes que se enfrentan a estos exámenes. Quizá -advierte- "si se revisara eso, si se pudiera cambiar para que no fueran tan decisivas...".

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