denuncia ciudadana

19 meses de pesadilla okupa

  • Alquiló el piso familiar pero nunca recibió una mensualidad. Le pedían 1.800 euros para dejar la casa libre

Salvador, en la puerta de su casa, que acaba de recuperar tras una pesadilla de 19 meses. Salvador, en la puerta de su casa, que acaba de recuperar tras una pesadilla de 19 meses.

Salvador, en la puerta de su casa, que acaba de recuperar tras una pesadilla de 19 meses. / román ríos

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La pesadilla de Salvador Montes de Oca ha durado 19 meses, el tiempo que su casa en La Isla ha estado okupada y que ha tardado en recuperar la vivienda, un piso de 90 metros cuadrados y tres habitaciones que decidió alquilar por 450 euros -a través de una agencia- y así ayudar a su hija con los ingresos extra. Fue un error. La historia salió mal desde el primer momento. Solo vio el dinero del depósito. Luego, una vez entregadas las llaves, no percibió ni una sola mensualidad, aunque tuvo que hacer frente durante todo este tiempo a los recibos de agua y luz de la vivienda porque no consiguió cambiar la domiciliación de las cuentas. Y solo -explica- con la ayuda de parado de larga duración como fuente de ingresos. No quiso dejar de pagar estos recibos porque en la casa había menores que podrían haberse visto afectados con el corte del suministro. A cambio de dejar libre la vivienda -asegura- le pedían dinero. Hasta 1.800 euros llegaron a reclamarle para irse de la casa en concepto de "mudanza" y por "las molestias ocasionadas".

"Me amenazaban diciendo que me iban a denunciar por no hacer frente a mis obligaciones como propietario, porque la casa no estaba en condiciones y porque según ellos no funcionaba nada: ni la campana, ni la lavadora, ni el calentador...". Sin embargo, los técnicos que mandó al domicilio por dos veces para solventar estos problemas domésticos le aseguraron que todo funcionaba correctamente, que no había ningún problema. Tampoco llegó nunca a formalizarse denuncia alguna contra él.

Esas quejas -narra Salvador- comenzaron solo un día después de formalizar el contrato, lo que de inmediato despertó sus sospechas. De hecho, en ese momento intentó su rescisión pero en la agencia le dijeron que ya no podía hacer nada. No tardó en darse cuenta de que era víctima de una estafa en toda regla y en descubrir para su pesar, a poco que indagó, el largo historial de sus inquilinos. Solo le quedaba una solución: la vía legal, presentar una demanda de desahucio para recuperar su vivienda. Un camino largo que se ha visto obligado a recorrer con problemas de dinero y viviendo en casa de sus familiares. La denuncia se presentó en febrero de 2017. El proceso se alargó. Asegura que sus inquilinos conocían perfectamente cómo podían hacer para prolongarlo en el tiempo para aplazar la fecha del lanzamiento. Al final, ni siquiera se presentaron en el juicio. El pasado día 24 consiguió recuperar la casa.

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