San Fernando

Una jornada de gloria azul y blanca

  • Durante el fin de semana la afición de San Fernando se volcó con el equipo y los jugadores pudieron recibir un calor especial desde que salieron del Hotel de Bahía Sur hasta el mismo final del encuentro

Las jornadas que se vivieron durante el pasado fin de semana en el seno del equipo azulino fueron históricas. La afición del Club Deportivo San Fernando se volcó desde el mismo sábado por la tarde en el sueño de conseguir, por primera vez, pasar la criba del primer encuentro de los play-offs de ascenso.

De esta forma, una macrofiesta en la carismática Plaza del Rey, dieron el pistoletazo de salida a los actos programados para celebrar el partido que, un día después, se tenía que disputar ante el Calahorra riojano.

En la fiesta se personaron varios jugadores isleños, así como el presidente Manolo Acosta, y el técnico Antonio Iriondo, que estuvieron departiendo con los aficionados azulinos durante las tres horas que duraron los actos.

Ya el domingo por la mañana, el equipo isleño se concentró en el Hotel de Bahía Sur a las 13.30 horas y, curiosamente, coincidió en las instalaciones con el equipo que pocas horas sería su rival en el terreno de juego. Calahorra y San Fernando comieron prácticamente juntos y marcharon a sus habitaciones para descansar.

Por aquellos entonces eran los aficionados isleños los que no paraban de animar, por las calles de San Fernando a su equipo.

Tal fue así que una caravana de aficionados partió de La Magdalena a las cinco y media de la tarde con el firme propósito de llegar al hotel del complejo comercial cuando los jugadores se desplazasen hasta el campo.

En pocos minutos una marea azulina de unos mil aficionados se congregaron en el pasillo que da acceso, por las galerías del complejo, hasta el campo.

El recibimiento de los seguidores isleños a los componentes del equipo fue emblemático y los cánticos y apoyos continuos, dejaban boquiabiertos a los pocos aficionados riojanos que acompañaban al equipo calagurritano.

Dos horas antes del comienzo del encuentro la charanga musical se encargaba de animar a los aproximadamente dos mil seguidores que ya habían tomado asiento para presenciar el primera acontecimiento futbolístico de la temporada, porque aún resta el más importante, el que puede dejar al equipo de Antonio Iriondo, en la Segunda División B con el ascenso.

Durante el transcurso del choque, la afición azulina, que llenó en tres cuartas partes el estadio y lo vistió de los colores azul y blanco, se portó de una manera ejemplar y, una vez finalizado el encuentro, los jugadores ya dentro del vestuario decidieron volver al terreno de juego para agradecer la forma en que los simpatizantes del equipo de La Isla se habían esforzado en dar sus muestras de apoyo.

El San Fernando tocó el domingo con la punta de los dedos la gloria, esa que terminara de abrazar si todo sale según lo previsto el próximo día 14.

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