San Fernando

La hora de darse una oportunidad

  • Femi, David y Rubén no sólo explican en estas líneas su historia y sus planes de futuro, también analizan la sociedad en la que viven, sus cambios y deseos en un día para la reflexión y el aprendizaje

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A veces la vida te golpea con tanta fuerza que parece que nunca pudieras volver a sonreír. A veces, la realidad en la que te acurrucabas se desmorona en un sólo instante y debes aprender a reconstruirte, a renacer. Y debes, también, volver a sonreír. Cuando lo consigues, eres prácticamente invencible, indestructible, inmortal. Libre. Porque la libertad está en uno mismo, en la fuerza de voluntad, en el afán de superación.

Tiene estas cosas la vida. Ellos no sabían cuan fuertes eran, cuan libres. Pero lo han descubierto. Rubén, David y Femi saben sonreír. Como si no les pasara nada, como si en su vida no hubiera un antes y un después. Su historia es una historia trágica, que en sus bocas suena casi increíble que les haya sucedido, que ellos sean los protagonistas. Los tres son de Granada. Los tres siguen el programa del Centro de Recuperación de Minusválidos Físicos (CRMF) de San Fernando. Los tres tienen mucho que contar. Y más hoy, en el Día Mundial del Discapacitado.

Femi (26 años) estaba en el ejército en Huesca. Un día, siete años atrás, bañándose en un lago, se tiró de cabeza y se sumergió en el agua. No recuerda si se dio un golpe o si fue una mala postura. Simplemente su espalda se quebró. No podía mover brazos ni piernas y perdió el conocimiento pensando que se moría. Pero su cuerpo salió a flote. La salvaron, aunque pasó 42 días en la UCI. Tres meses pasó David (30) en coma. Un accidente de tráfico, en 1999, transformó su futuro. David jugaba como futbolista en la Tercera división, pero un trailer se llevó por delante el coche en el que viajaba. Ya disfrutaba las mieles del amor y la independencia.

Rubén (26) también tuvo un accidente, él estaba sentado en la parte trasera. Iban, así lo confiesa, demasiado deprisa. "Cuando en el hospital me dijeron lo que me había pasado, reaccioné muy mal, no quería estar con nadie, no lo aceptaba, no podía", explica y mientras lo hace, Femi y David asienten. "Yo sentí mucha ira, porque no fui culpable de lo que me pasó y he tardado muchos años en encontrar la paz", comentaba este último. Fueron ésos unos tiempos muy oscuros, verdaderamente difíciles. "Era una niña -comenta Femi- y tuve que madurar muy rápido".

Y lo hicieron. Les ayudó mucho estar en contacto con otras personas con las mismas dificultades, y peores. "Eso me hizo reflexionar, comprender que no podía estar toda la vida quejándome", señala Rubén, actualmente realizando un curso de multimedia. Entonces reaccionó, reaccionaron. "Una chica me dijo un día: date una oportunidad. Pensé, ¿por qué no? Y me la di", relata David, estudiante ahora de un módulo de administración y finanzas. Así de sencillo y así de complicado.

Femi llegó al CRMF hace cinco años. En él se ha sacado el Bachillerato, un curso de diseño y ahora está matriculada en primero de Derecho por la UNED y se prepara el práctico del coche -"porque David y Rubén ya tienen carné y coche", puntualiza con cierta envidia sana-. Ella termina en junio el programa del centro y el año que viene se quiere ir a Salamanca, a continuar con la carrera, pero de forma asistencial. Nada de a distancia. "Es cuestión de probar", dice con una sonrisa.

Porque ellos escriben, a pesar de que tienen una tetraplejia que les afecta en la motricidad de las manos. Han hecho mucha rehabilitación para conseguirlo. "Fue una de las primeras cosas que pedí, que me hicieran lo que sea, pero yo quería escribir, siempre me ha encantado", aclara ella. Sus debates ahora, sus luchas, son otras, van más allá de su discapacidad individual. David piensa en su felicidad, al lado de una pareja, y quiere trabajar, "aunque como está la cosa ahora, es complicado", matiza. Femi quiere terminar la carrera, y enfocarla en la ayuda a su colectivo.

Cree que, aunque hay una Ley de Dependencia en marcha, aún queda mucho por hacerse. "Somos un grupo muy amplio, somos votantes. Y ellos son los que manejan el dinero", apunta David. "Y hacen demagogia con nosotros", matiza Femi. Como con todos, añaden. Aunque hay avances, pequeños, pero los hay. "Lo que ocurre es que no existe personal cualificado en las administraciones, no en la práctica al menos, y muchas veces, para eliminarte una barrera, te están poniendo otra", añade Rubén. En el día a día de la calle, también hay de todo. "Pero Cádiz, hay que reconocerlo, es especial, la gente suele ayudarte sin que le digas nada", explica Femi. "Hasta el aire es distinto -bromea David-, mi padre siempre me dice lo bien que me sienta estar aquí".

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