San Fernando

Un fiasco de 27.000 m2

  • El revés que ha sufrido el proyecto del centro de industrias digitales vuelve a dejar en el aire el futuro del costoso Parque de la Historia y el Mar, que sigue sin tener una salida clara

Una de las enormes salas de exposiciones que tiene el Parque de la Historia y el Mar. Una de las enormes salas de exposiciones que tiene el Parque de la Historia y el Mar.

Una de las enormes salas de exposiciones que tiene el Parque de la Historia y el Mar. / román ríos

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El costoso Parque de la Historia y el Mar -unos nueve millones de euros invertidos- ha sumado esta semana un nuevo revés con el informe desfavorable de Costas a la pretendida puesta en marcha del centro de industrias digitales con el que el equipo de gobierno aspiraba a salir al rescate y dar uso a estas malogradas instalaciones, que se han convertido en un problema de 27.000 metros cuadrados.

Hace exactamente dos años que el ejecutivo de Patricia Cavada, apenas unos meses después de estrenarse en el gobierno, anunció la puesta en marcha de este proyecto bajo un nuevo nombre, el de El Barco. Al rebautizarlo con esta vistosa denominación se procuraba también en cierto modo dejar atrás todo lo que hasta ese momento había significado el Parque de la Historia y el Mar: un proyecto monumental que empezó a tomar forma allá por 2001, en el que se metió dinero a espuertas y que terminó siendo un fiasco de proporciones monumentales. Un acuario y un museo marino con un diseño de lujo que nadie estaba dispuesto a explotar porque no era rentable, porque para funcionar en términos empresariales tendría que arrastrar cientos de visitas diarias y eso, evidententemente, queda muy lejos de las posibilidades de La Isla. Y mucho menos en los duros años de la crisis que sorprendieron al Parque de la Historia y el Mar justo cuando se terminó de construir este edificio junto a Puente de Hierro, en las proximidades del Arsenal de La Carraca.

Las incógnitas de siempre han vuelto a aflorar con el informe desfavorable de Costas

Su historia, desde entonces, es la sucesión de una serie de sonoros fracasos que se han encadenado a lo largo de más de una década. Nada, hasta ahora, ha dado resultado. Y por propuestas no ha quedado la cosa. Antes de plantear que fuera un vivero de empresas digitales que aprovechara el tirón de las grandes firmas que se asientan en La Isla, se ha querido que fuera la sede del Campus de Excelencia Internacional del Mar (Ceimar) de la Universidad de Cádiz, un centro tecnológico avanzado centrado en la industria naval dada su cercanía con Navantia, que diera cabida al Centro de Arqueología Subacuática, el campus del empleo...

Pero este último revés ha vuelto a dejar en evidencia el complicado futuro que arrastra a este equipamiento al dejar seriamente tocado el proyecto del centro de industrias digitales por el que se había apostado en los últimos años y que disponía también de un millón de euros de la Iniciativa Territorial Integrada (ITI). Y vuelve de nuevo a dejar sobre la mesa la misma pregunta que La Isla se hace desde hace ya la friolera de diez años: ¿Qué hacemos con el Parque de la Historia y el Mar?

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