San Fernando

Las dos caras del Tranvía

  • La actuación en Real ha generado dos circunstancias bien distintas en el comercio. De un lado, la ilusión de los que abren. Del otro, el sufrimiento de los que aguantan.Corsetería Zadypilar rodríguezPilar Rodríguez tiene dos negocios, dos corseterías. Una de ellas en la calle Colón, en pleno centro, pero la otra se ubica justo enfrente de la iglesia de San Francisco, en la calle Real, donde la obra del tranvía ha estado parada meses. "Además, el año pasado nos cogieron las fiestas con las vallas puestas, y eso nos perjudicó muchísimo", insiste. Por eso, espera que no vuelva a ocurrir lo mismo. Respecto a la peatonalización, es reticente. "No sé, la verdad, a mí me gustaba el tránsito de los vehículos y de los autobuses", confiesa.Tienda de pinturas AnfraAntonio AragónAjetreado, Antonio Aragón entra y sale de su tienda a los pies de la plaza del Rey, muy cerca de la calle Real. No quiere oir ni hablar del tranvía ni de peatonalización. Tiene prisa pero responde ágil, a las preguntas. "La cosa no es que esté mal", explica, "la cosa está fatal". Las ventas han bajado mucho, las obras se han quedado demasiado tiempo en un mismo punto, faltan ayudas. A todo esto hay que sumarle además, la crisis económica. La ruina está a la vuelta de la esquina. Pero hay que seguir tirando. Por eso Antonio no para.Hotel Romafrancisco fajardoSus cifras son escalofriantes, confiesa. En esta época, la ocupación normal superaba en otros años el 70 por ciento. Ahora apenas está en el 15. La situación económica, admite, le ha costado el puesto ya a unos cuantos trabajadores a su cuenta. "La obra del tranvía nos puede llevar a la ruina", apunta. "Si yo llego a saber esto, que no se va a cumplir la promesa de las diferentes fases de obra, me hubiese planteado incluso cerrar, porque esta situación, desde luego, se ha vuelto insostenible", confiesa.Bar MorenoFrancisco josé morenoEstá a punto de abrir el nuevo bar enfrente del Castillo de San Romualdo, en un local de alquiler. Él tenía antes en propiedad otro, pero la mala suerte quiso que el paso del tranvía cogiera justo por él. Así que ha sido expropiado y con el dinero, finalmente, se decidió a continuar su negocio en un lugar próximo. Tiene una clientela fija, después de tantos años, y se encuentra muy ilusionado por este nuevo proyecto, al que sólo le faltan algunos retales para que se haga realidad. Francisco José Moreno, que así se llama este emprendedor, le pondrá a su bar el nombre de su apellido, para que sea más fácil.La Bella OteroManuel oteroEl bar, enclavado en la calle General Serrano, a los pies de Real, ha abierto hace apenas tres meses tras reformar un local alquilado. Su nombre, la Bella Otero, tiene su origen, como es evidente, en su propio apellido. La decoración, original, pretende emular también la distinción de las tapas, "pretendemos ser originales", explicaba. Su situación económica, por el momento, no es del todo mala. "Vamos tirando", confiesa, aunque aún es pronto para hacer cuentas. De momento, Manuel Otero, se muestra con muchas ganas ante este proyecto, después de años trabajando para otros.Pronoviasmónica íñigoEs sin duda una de las tiendas más vistosas con las que cuenta en la actualidad la calle Real. Forma parte de la franquicia Pronovias, de quien es responsable en esta zona Mónica Íñigo. Abrió en abril consciente además de que la peatonalización de esta arteria principal supondrá, a su juicio, un paso adelante para el comercio en la zona. "Aunque las obras, claro, antes las tenemos que sufrir", explicaba. Pero ella se consideró afortunada a este respecto, porque su temporada buena de ventas comienza en septiembre y en esa fecha, ya había pasado lo peor de la actuación.

Personifica el cambio. Francisco Moreno era el propietario de un bar enfrente del nuevo centro de salud Cayetano Roldán, al lado de la rotonda de Venta de Vargas. O lo que es lo mismo, justo en el paso de la obra de peatonalización e instauración del tranvía en la calle Real. Fran no conocía otra cosa. Llevaba desde los cuatro años acostándose y levantándose con el horizonte de esa humilde cafetería en la retina. Ahora tiene 47 y confiesa que le ha costado dejarlo atrás. El futuro medio de transporte de la Bahía saldrá de San Fernando, de su calle Real, cruzando precisamente los pocos metros cuadrados que ocupaba su local, en propiedad. Ahora, con el dinero de la expropiación ha invertido en un nuevo establecimiento, éste de alquiler, y lo ha reformado por completo. También será un bar, pero más grande y adentrado en Real, frente al castillo de San Romualdo. Fran se muestra más que ilusionado.

Como él, hay otra serie de negocios que también están floreciendo en esta arteria principal de la ciudad, a la luz de su inminente transformación. Por ejemplo, en la otra punta, junto a la rotonda Gómez Pablo, está anunciada la apertura de un Telepizza. Y más en el centro, frente al Ayuntamiento, la franquicia Pronovias. Y no le va mal, confesaba la encargada de la misma. Pero hay más, varias panaderías, distribuidas a lo largo de toda la calle, en Real 158 o 128. Y una tienda de complementos, próxima a la Iglesia de San Francisco. Y más bares que, aunque no están en la propia vía principal, se beneficiarán de ella. Un ejemplo es un restaurante previsto en la Alameda Moreno de Guerra o el caso de La Bella Otero, en General Serrano, cuyo dueño, Manuel Otero, tan sólo hace tres meses alquiló el local y lo cambió por completo inspirándose en esta bailarina gallega de finales del XIX. "Por ahora no nos va mal, vamos cubriendo gastos, que no es poco", explica.

Pero, aunque es cierto que proliferan nuevos negocios, se echa de menos en esta amplia gama la entrada en juego de firmas de primer nivel. Porque Inditex está instalándose en Rosario y San Rafael -recientemente ha abierto un Lefties-, pero no en Real. Expertos consultados por este periódico consideran que aún es pronto para que firmas de este tipo se interesen por esta vía. Porque aún esta calle presenta un perfil de bancos y bares, y no de calle comercial. Pero la transformación de Real será un reclamo. Tiempo al tiempo.

Aunque precisamente tiempo es lo que se le está agotando a la otra cara del comercio, la cara amarga y triste de las dificultades económicas, una cara ampliamente descrita y ampliamente sufrida. El presidente de Emproa, José Luis Cardoso, cifraba en 27 los negocios que habían cerrado como consecuencia de las obras del tranvía en la calle Real, con la innegable colaboración de la crisis económica. Y muchos, la mayoría, están pasándolo realmente mal. Hay decenas de bares que han tenido que echar a alguno de sus trabajadores, como Los Gallegos, por ejemplo. O en La Mallorquina, donde el ruido y la polvareda han contribuido a mermar, y mucho, el gasto de la clientela. Apenas se puede respirar. Anfra, una tienda de pinturas, tenía dos establecimientos y ha tenido que cerrar ya uno, en las proximidades de Falla, una de las zonas más castigadas por la obra. Otro de los damnificados ha sido el Hotel Roma, en cuya puerta continúa la actuación. Pero la lista es larga.

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